-¡Al fin!- exclamo eufórico, celebrando que luego de al menos unas dos horas conseguí acabar con todas las actividades escolares que tenía pendiente. Cómo amo esta sensación de saber que no debo hacer nada más. Mi teléfono vibra ligeramente, moviéndose unos centímetros de su posición inicial sobre la mesa. Lo tomo y deslizo mi dedo por la pantalla, para cerciorarme de que efectivamente he recibido un mensaje. De: Idiota Oye, estúpido, ¿hiciste la tarea de geografía? Inmediatamente pongo los ojos en blanco. Ya era extraño que Peter no me había escrito para preguntarme algo así. Para: Idiota Sí, pero ni sueñes que te la voy a pasar. Abro mi bolso y comienzo a arrojar dentro todos los cuadernos, con cierto cuidado para que no pase lo de la otra vez y todos acaben arrugados o con hojas

