Salir de casa ha sido toda una aventura, y es que en realidad me estoy convirtiendo en un paranoico que mira para todos lados, sin embargo, he podido llegar a mi destino y después de una larga y exitosa reunión de negocios, decido que es hora de ir a buscar el lugar que me dijo Rafael, aunque siento que me dará un ataque de pánico sólo de imaginar que la chica me está esperando aún. Antes de dejar el lugar, me aseguro de en realidad estar solo y que no haya nadie sospechoso solamente para prevenir y salgo con mucho cuidado, observando y escuchando todo para luego subirme al auto y dejar que el chofer me lleve al siguiente destino.
Unos momentos después llegó al gimnasio, parece un lugar muy sencillo para un guardaespaldas tan renombrado. Entro y el lugar es más grande de lo que realmente aparenta ser por fuera, no hay muchas personas entrenando, supongo que por la hora, sólo algunos chicos que hacen ejercicio y otros que a puño cerrado le pegan a uno de los sacos de entrenamiento que se encuentra colgados, hay muchos equipos de pesas y hasta un ring de box en una de sus esquinas. De lejos veo que arriba de éste se encuentra un chico alto entrenando con una chica, me voy acercando poco a poco ¿No los había visto antes?
«¡No es posible!»Pienso cuando me doy cuenta que la chica de trenzas vestida con un pantalón corto deportivo y un sujetador haciendo juego es ella y que quien está entrenando con ella es el mismo chico que la llamo "baby."
―Pff baby― Murmuro enojado.
De pronto, el chico me ve y para de entrenar de inmediato, Sky voltea al mismo tiempo y nuestras miradas se cruzan ―¿Tú? ¿ Acaso vienes con más mujeres locas por ti?― Comenta ella y da una ligera sonrisa pero no de esas que te enamoran, sino más bien como diciendo "me tienes harta"
―Baby ¿este es el mismo chico de ayer?― Escucho y en mi mente vuelvo hacer ese "pff" que no puedo evitar.
― Parece ser que sí ― responde ella―¿Qué te ofrece? ― Me pregunta con un tono de voz frío. ― ¿Acaso tú también eres un psicópata que persigue a la gente? Es que sino no entendería cómo me has encontrado.― Se queja.
― ¡No! Claro que no― Le respondo de inmediato― Busco a Maximo, vengo de parte de Rafael, me dijo que podía ayudarme.
― Yo soy Maximo ― me dice el chico que entrenaba con Sky con una voz grave, que sólo de escucharla me molesta. Él se baja del ring, se quita los guantes de boxeo y me da la mano con la suficiente fuerza para hacerme entender a qué se dedica.
―Yo soy Santiago Torreluna― Le contestó con el tono de voz que uso cuando estoy cerrando un negocio, firme pero amable. Él se para junto frente a mí y la diferencia de altura no es muy notable entre los dos, no es que me fije mucho pero ¿Cuánto mide Máximo? ¿1.90 mts? es tan solo un par de centímetros más alto que yo.
Él toma un poco de agua, mientras veo a Sky que se quita los guantes de box y comienza a quitarse el sudor con una toalla ― ¿Entonces eres amigo de Rafa eh? - Me pregunta distrayéndome de lo que veo.
―Rafa es el jefe de seguridad de mi empresa, la persona en quien más confío.- Me limito a responder.
―¿Para qué me buscas entonces?― Cuestiona
― Bueno ―comienzo a hablar pero me distraigo al ver que Sky cuela sus brazos por detrás de él para escuchar también la conversación ¿Espera? ¿Sky no tenía los ojos azules ayer? ¿Por qué hoy los tiene de otro color? ¿Usará lentillas?
―¿Decías?― Vuelve a decir Máximo otra vez.
―Bueno, no sé si... Sky te contó ayer pero tuve un pequeño percance en el elevador del centro comercial.―
―Sí, me contó, la novia loca del cuchillo ― y ella lanza una pequeña risa burlona.
― No quisiera que volviera a sucederme, así que me gustaría que trabajaras conmigo como mi jefe de seguridad personal, ya sabes tipo un guardaespaldas― Por fin completo la frase.
Él se me queda mirando por un instante sin decir nada―¿Y que tipo de perfil estás buscando para tu equipo de seguridad? Quizás pueda recomendarte a alguien.― Me pregunta y por dentro busco la manera de decir lo que pienso de una manera disimulada, pero todo se va a la basura en un dos por tres.
― ¿Qué tal ella?― Pregunto y señalo a Sky.
«¡Qué idiota!»Pienso para mi mismo pero ya no puedo hacer nada para arreglarlo.
-―¿Tú qué dices baby? Quizás ahora que tienes tiempo libre podrías encargarte de su seguridad, ¿no?― Le pregunta volteando a verle.
―No, no, no, yo no tengo humor de estar cuidando a este hombre de sus novias, lo he visto en las revistas de negocios y será un problema―
― ¡Ah! ¿Entonces me conoces? ― le pregunto de inmediato―¿Qué te hace pensar que soy una persona complicada? ― Insisto.
Ella se separa de Máximo y me mira fijamente ―¿Hay alguien en España que pueda evitar conocerte? Eres uno de los empresarios más importantes, a cada rato hablan de ti y de lo que haces en la televisión, y eso por no mencionar que están pendientes de con quién estás y con quien no, es inevitable no saber al menos tu nombre.―Me dice como si fuese un reclamo.
―Baby.― Intercede Maximo y le sujeta de la cintura pegándole a él― Piénsalo, necesitas el trabajo.― Le dice en un susurro que puedo escuchar claramente.
―El trabajo sería sencillo ― le digo tratando de convencerla pero creo que resultó peor, ya que ella voltea y con cara de pocos amigos me dice ― No me gustan los trabajos sencillos, creo que son aburridos.
«¡Carajo! ¿Hoy comió amargura de desayuno o algo así? Parece ser que esta chica necesita algo más que trabajo».
―Baby―le dice él mientras acaricia su rostro― Eres la mejor en lo que haces, puedes tomarlo como un entrenamiento aparte para mejorar tus habilidades. Además parece ser que él puede pagarte bastante bien y el dinero lo necesitas.
―En eso tiene razón, te puedo pagar demasiado bien si aceptas.― Y claramente mi respuesta está llena de dobles intenciones que sólo yo comprendo en estos momentos.
Ella le da un ligero beso en los labios, no sé porqué motivo y mucho menos porqué enfrente de mí, después se separa y él le susurra algo en el oído que no puedo escuchar muy bien ¿tienen que derramar tanta miel? ¡Qué incómodo!
―Vale― Escucho su voz de pronto ― Aceptaré ese trabajo que propones― Me dice sin muchas ganas e incluso un poco molesta.
―Perfecto, eso si, tengo una condición.― Le digo y ella se me queda mirando totalmente confundida.
―¿Cuál?― Cuestiona sin apartar su mirada de la mía.
― No puedes parecer una agente de seguridad, nadie puede saber que eres tú quien me cuida, te vestirás de manera normal y pretenderemos que eres una asistente o algo así que he añadido a mi equipo, ¿de acuerdo?― Propongo y en esto si que no hay negociación.
―Esta bien, como tú digas, pero yo también tengo una condición―.
―Te escucho.―
― Yo me visto como desee. Nada de ropa de asistentes y falditas esas de uniformes o algo así.
―Muy bien, sólo recuerda que nadie debe saber que eres quien me protege, espero que eso te quede claro.
Ella estira la mano y me la ofrece, yo hago lo mismo y cerramos el trato con un apretón de manos ¡Qué fuerza tiene joder! ―Empiezas mañana a trabajar, aunque me gustaría que fuera de inmediato pero...―
― ¿Mañana? ― me interrumpe ella ―Necesito un día más de libertad del soltero codiciado de España ―.
Saco mi móvil del bolsillo del pantalón, lo abro y ella de inmediato lo toma de mis manos y marca su número sin que yo pueda al menos pedírselo y lo registra con su nombre ― Ese es mi número de móvil, no lo pierdas porque no te lo volveré a dar ― y me lo regresa.
―Gracias. Nos vemos mañana.― Agradezco y me doy la media vuelta y le escribo un mensaje de texto que dice:
// 5,000 Euros al mes.//
Escucho el beep de su móvil y sonrió ―Eso es lo que ganarás trabajando para mi.― Digo lo suficientemente alto para que me escuche y sigo mi camino hacia la salida mientras que en un susurro digo ―Baby.― Para mi mismo y termino de salir del gimnasio con la certeza de que acabo de hacer el negocio de mi vida.