Ana y Magda tenían ahora una misión importante, cada una estaría pendiente de cada aspecto del crecimiento y maduración de Noe, mientras que la bisabuela, educaba a la niña en su aprendizaje, le hablaba de las criaturas que era capaz de ver, así como se otros que aún no conocía, les llamaba parásitos, pues se alimentaban de las emociones más enfermizas que una persona podía sentir, como la ira y la envidia. Noe comprendía ahora las palabras que esas criaturas le lanzaban a su hermana, pues la consideraban una amenaza, aunque al final la pequeña ofreció su fuerza y su voluntad para allanar el camino que Noe ahora recorría. Justo cuando llegó el primer ciclo lunar de Noe, tuvo otro significativo trance, ella miraba a una pareja con ropas antiquísimas que le hablaban sobre algo, demasiado i

