No hizo realmente falta que Ana le trajera esos libros a Noe, pues durante sueños y pequeños lapsos en los que la niña caía en ese extrañísimo trance, una anciana se le presentaba y le hablaba sobre lo que le estaba sucediendo, cuando Noe le dio una breve descripción física de la mujer, Ana supo de quién se trataba: era la bisabuela María. Hacía alrededor de 40 años que la mujer había fallecido, aún entera y trabajando su huerto de verduras en casa, la mujer finalmente había muerto luego de dejar su casa reluciente y haber cocinado para toda la familia, simplemente se recostó a dormir y más no volvió a despertar. Noé que parecía haber nacido con una energía inagotable a la tarde caía rendida por el agotamiento, pero a partir de que esos dones despertaron parecía estar más cansada de lo

