David toma la voluptuosa manzana y la abre, la parte superior parecía una tapa, dentro podía verse que estaba hecha de madera, con un borde a medida para que encajara en el cuerpo. Dentro la manzana tenía un espacio donde cabía perfectamente una pequeña cajita color viridian, se veía hecha de forma artística y femenina, con relieves a manera de encaje y pequeños cristales rojos que contrastaban armoniosamente con ella. David toma la pequeña cajita y se la ofrece abierta. Se trataba del anillo más increíble que ella viera jamás, una enorme piedra de granate cortada en óvalo y de casi un centímetro, tenía a ambos lados diamantes pequeños finamente cortados con forma de triángulo, estos enmarcaban la gran piedra protagonista de semejante gusto. Noe apenas podía respirar, aquello era exqui

