Noe navegaba entre el sueño y la vigilia, realmente no ocurría nada malo en ella, simplemente se dejaba llevar por los diferentes estados, él no estaría ahí cuando despertara, entonces ¿qué más daba si permanecía ahí? No sabía cuánto tiempo pasaba, ni desde cuándo estaba ahí. Sólo le importaba que en ese lugar abandonado no sentía pena ni dolor. ¡Mamá! Escuchaba a lo lejos unas voces que la llamaban, esas voces eran su amor personificado y la clara imagen de ella y él combinadas perfectamente. Sus amados hijos esperaban por ella, pero sabía que ellos llegarían muy lejos sin su ayuda, no la necesitaban. Un sabor amargo permanecía en su lengua constantemente, recordándole que ya nada sería dulce en el mundo sin él. Sentía unas suaves y pequeñas manos sobre su cara, le arreglaban el cabe

