Varios días más tarde, recibieron la confirmación para la fiesta no sorpresa de cumpleaños, todos estaban ansiosos por asistir. Todos deseaban algo qué festejar. El nuevo dilema era quién cuidaría a los gemelos. Aún eran muy pequeños para asistir a ese tipo de eventos, así como tampoco se arriesgarían. Al final Ana decidió quedarse a cuidarlos y le pidieron a Sofía hacerle compañía. El tan esperado día llegó. La mañana del 28 de diciembre comenzó con música demasiado alegre en la casa, un gran desayuno para todos los esperaba en el jardín, David había contratado un servicio de comida casera que a todos encantó. El resto del día lo pasaron como si una gran fiesta tuviera lugar ahí. Para cuando cayó la tarde, Noe fue llevada a la habitación principal, donde sus hermanas se encargaron d

