Se acercaron a la camioneta, no recordaban haberla dejado tan lejos, pensaron que probablemente se movió por la fuerza del viento mientras sucedía todo. Más grande fue su sorpresa cuando llegaron hasta ella, parecía una gran pila de chatarra. Sus pertenencias no se encontraban dentro, parecía un auto abandonado y dañado por el sol y los elementos durante años. Inspeccionaron dentro y estaba despojada de todo, no había asientos, no tenía las llantas, los aparatos electrónicos, ni siquiera la pintura estaba en la superficie. Había restos de óxido en todo el esqueleto de hierro. Se miraron sin poder encontrar explicación a semejante escena. Entonces miraron hacia atrás, hacia el camino por el que llegaron, el lago estaba seco. Ni siquiera la ciénaga que queda al ser drenado de su agua, es

