El sol recaía en mi cara y un olor a cigarrillo inundaba mi nariz. Abrí los ojos y me encontré con Cicero en la puerta del balcón,llevaba la misma ropa de anoche y un cigarro en la mano,me levanté de la cama y camine hasta él, pase mi mano por sus hombros y este se giró a verme. -Hola cariño – Dijo sonriendo. - Hola – Respondí apoyando mi cabeza en su pecho - ¿Cómo estás? – Dejo su cigarrillo en la ceniceros de la mesilla. - Estoy mejor ahora que te veo. ¿Lista para el fin de semana? - Si,o eso creo. - Bien, necesitó ducharme. Amur ha dejado unas maletas armadas para ti,llevar lo necesario en otra – Beso mi cabeza – Ten en cuenta que comeremos cerca de la playa el sábado,se que Amur hizo un buen trabajo,pero es tu decisión. - Gracias – Lo vi alejarse. Cómo una tonta se me quedé

