comenzamos

1783 Palabras

Sentí las puertas de mi casa abrirse y sentí miedo, la detective estaba aquí y al momento que tanto le huía había llegado, ya me encontraba vestida con un conjunto naranja que resaltaba mi ya abultado vientre. Cicero estaba en el mueble grande, con una camisa negra y su arrogante cara. Mientras que la detective que vestía tal cual un hombre, su pelo iba en una cola alta y su resaltante arma en las caderas. Al verme salir de mi habitación sonrió y se sorprendió al ver mi barriga. Mire a mi esposo y este sonrió. -Señorita Walter – Dijo esta. -Bienvenida detective,por favor tome asiento – Ambas nos sentamos en lugares separados, Almena salió de la cocina con unas tazas de café y para mí un té y galletas. -He tomado el atrevimiento de venir personalmente, ya que en los llamados no hemos re

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