los vestidos

1684 Palabras

Días después ya se había organizado la mayor parte de nuestra boda, Cicero no opinaba. Y yo me sentía frustrada, todo era tan rápido, sabía que pensarían que lo hacía por dinero. Está mañana Cicero estaría en casa, se suponía que era el día que Amur traería mi vestido, su traje, las invitaciones y hoy mismo se entregaría. Para esta boda faltaba una semana, aquí solo estarían los más cercanos, pero en Grecia... En Grecia estarían muchas personas y mi corazón latía, no podía obviar que Antonio se conseguiría con mi abuelo y eso sería un caos. - ¿En qué piensas? - Pregunto Cicero. - En lo extraño qué será tener al abuelo en la misma habitación que Antonio - Respondí sentandome a su lado. - Descuida, encontraremos la manera de mantenerlos alejados. -Gracias - Cicero se veía despreocupado

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