Estaba acostada en el mueble, llevaba una pijama de seda, esas que había traído Cicero de viaje. No se qué hora eran cuando entro mi esposo a la casa, no se había percatado de mi presencia. Dejo el arma encima de la mesa, era negra, de un n***o opaco. Dejo las llaves, su cartera. Una pequeña cajita de regaló. Estaba ebrio de seguro, nunca lo había visto así, detrás de el entro Alain para ayudarlo, las luces estaban apagadas pero desde mi lugar los veía. - No hagas ruido, despertarás a Elizabeth - Dijo Alain. - Me quedaré en el mueble - Respondió este. Me levanté del mueble y encendí la luz. -¿Que sucede? - Pregunté. - La verdad, es tradición en la casa llevarlos a beber ante de la boda, estábamos casi todos pero algo le dieron en la bebida - Eso me sorprendió mucho. - ¿Cómo así? -

