En Grecia había dejado mi otra mitad de vida, había dejado el error que se volvió mi amor y había dejado una vida que empezaba a gustarme, no por los lujos y su dinero. Era por él, él cambiaba todo de mi y ahora llevaba en mi vientre al heredero de un imperio de drogas. ¿Cómo educabas a un niño con esos rasgos? Era algo tan complicado. El viaje era tedioso al no estar junto a Cicero. Héctor descansaba en uno de los asientos, cuando el griego no estaba toda la tensión desaparecía, Almena dormia a mi lado, después de aterrizar en Roma para buscar algunos documentos de los cuales no podía tener conocimiento, volábamos a los Ángeles, llegaría de sorpresa a casa del abuelo,no podía contarle que en mi vientre iba un bebé, el bebé de un capo. El aterrizaje fue perfecto como las vez que viajamo

