Una semana… Dos semanas… Tres semanas… Un mes después... Estaba en mi casa después de pasar el día con mi abuelo, hacia tantas preguntas sobre Cicero y la forma en la que nos manteníamos, le mentía pues él sabía que ya no estaba trabajando y ahora tenía ama de llaves. Siempre le decía lo mismo “Es algo que Cicero quiso hacer" Mentía referente a todo, usaba ropa ancha por miedo a que tuvieses sospecha de mi embarazo. Esta tarde vendría Antonio y Fabio Marcellana vendría para abrir los resultados de paternidad, todo esto me daba dolor de cabeza, necesitaba a Cicero. Necesitaba saber de él. No me resultaba nada agradable esta situación. Héctor era tan fiel, y ni hablar de Almena, Donatello había pasado por casa hace unos días llevando detalles pero no quiso hablarme de él, era como si l

