Después de cruzar la puerta del jardín de rosas azules, Desmond y Rachel se encontraron en un mundo diferente. La luz era suave y dorada, como si estuvieran en el crepúsculo perpetuo. El aire olía a tierra húmeda y a flores en plena floración.
Desmond miró a su alrededor, maravillado.
_ ¿Dónde estamos? _ preguntó.
Rachel sonrió. _ Este es el lugar donde los recuerdos se entrelazan con los sueños. Es un espacio atemporal, donde podemos revivir momentos de nuestras vidas pasadas.
Rachel se acercó a una fuente de agua cristalina. En su superficie, vio reflejadas imágenes de ellos mismos en diferentes épocas: como niños jugando en un prado, como amantes en una cabaña junto al mar, como ancianos sosteniéndose las manos en un banco de un parque.
_ ¿Cómo es posible? _ murmuró Desmond. _ ¿Cómo podemos estar aquí?. _ Rachel lo abrazó.
_ Nuestro amor es la llave que abre estas puertas. Cada rosa azul representa un momento compartido, una promesa hecha. Y aquí, en este jardín, podemos elegir volver a vivir cualquiera de esos momentos.
Rachel miró a Desmond con ojos brillantes.
_ ¿Qué momento elegirías tú?.
Desmond la tomó de la mano y la llevó hacia un banco bajo un árbol antiguo.
_ Elegiría aquel día en que nos conocimos en el bosque. Tú estabas recogiendo flores, y yo estaba perdido. Me miraste con esos ojos curiosos y sonreíste. Fue entonces cuando supe que mi vida cambiaría para siempre. _ Rachel asintió.
_ Ese también sería mi momento. Pero agregaría aquel día en que me diste la rosa azul. Fue un regalo tan simple, pero contenía todo el universo.
_ Desmond acarició su mejilla.
_ Entonces, ¿qué decidimos, Rachel? ¿Volveremos a ser niños, amantes o ancianos?. _ Rachel se inclinó hacia él y susurró:
_ No necesitamos elegir. Aquí, somos todas esas versiones de nosotros mismos. Nuestro amor es eterno, y cada momento es precioso.
Y así, Desmond y Rachel se sentaron en el banco, rodeados de rosas azules y risas. El tiempo se desvaneció, y sus almas se entrelazaron en un abrazo que trascendía la realidad.
Después de pasar innumerables momentos en el jardín de rosas azules, Desmond y Rachel comenzaron a notar pequeñas anomalías. A veces, el sol se ponía en el este, y otras veces, las estaciones cambiaban en un abrir y cerrar de ojos. El tiempo aquí no seguía las reglas del mundo exterior.
Un día, mientras paseaban por un sendero bordeado de lirios, Rachel encontró una puerta oculta entre los arbustos. Su marco estaba tallado con símbolos antiguos y destellaba con una luz plateada.
_ Desmond _ susurró Rachel _ ¿has visto esta puerta antes? _ Desmond frunció el ceño.
_ No, pero algo me dice que es importante. ¿Deberíamos abrirla?.
Rachel asintió decidida. Juntos, giraron el antiguo pomo de bronce y cruzaron el umbral.
Del otro lado, se encontraron en un espacio blanco y vacío. No había rosas, ni espíritus, ni recuerdos. Solo una figura etérea esperándolos.
Era una mujer con cabello plateado y ojos que parecían contener galaxias enteras. Su voz resonó en sus mentes:
_ Bienvenidos, Desmond y Rachel. Soy la Guardiana del Tiempo. Han llegado al corazón del enigma. _ Desmond miró a Rachel.
_¿Qué enigma? _ La Guardiana sonrió.
_ El enigma de su amor. ¿Por qué están destinados a encontrarse una y otra vez? ¿Qué secretos oculta Rachel? ¿Y qué sacrificio está dispuesto a hacer Desmond? _ Rachel tembló.
_ ¿Hay una elección aquí también?. _ La Guardiana asintió.
_ Solo uno de ustedes puede permanecer en este mundo. El otro regresará al ciclo de las vidas pasadas. ¿Quién se quedará?. _ Desmond tomó la mano de Rachel.
_ No puedo imaginar mi existencia sin ella. Sacrificaré todo por Rachel.
Rachel lo miró con lágrimas en los ojos.
_ Y yo por ti, Desmond. _ La Guardiana sonrió.
_ Entonces, elijan.
Desmond y Rachel se abrazaron una última vez.
_ Nuestro amor es eterno _ susurraron al unísono.
Y así, uno de ellos desapareció en la luz blanca, mientras el otro quedaba atrás, sosteniendo la rosa azul que había sido su testigo a lo largo de los siglos.
¿Qué crees que sucedió después? ¿Quién eligió quedarse y quién regresó al ciclo de las vidas pasadas? La historia de Desmond y Rachel aún guarda secretos por descubrir.
La Guardiana del Tiempo observó a Desmond y Rachel con ojos compasivos.
_ Vuestra elección es valiente _ dijo. _ El amor verdadero siempre lo es. Pero antes de que se revele el destino, deben enfrentar una última prueba. _ Rachel frunció el ceño.
_ ¿Qué prueba?.
La Guardiana señaló hacia un espejo que apareció frente a ellos. Su superficie reflejaba imágenes de sus vidas pasadas: Desmond como un caballero medieval, Rachel como una curandera en la antigua Grecia, y en cada escena, sus miradas se encontraban con la misma intensidad.
_ Este espejo muestra las conexiones que han tejido a lo largo de los siglos _ explicó la Guardiana. _ Cada elección, cada sacrificio, ha dejado una huella en sus almas. Ahora, deben mirar profundamente y recordar.
Desmond y Rachel se tomaron de la mano y se miraron en el espejo. Las imágenes se desplegaron como páginas de un libro antiguo:
- Siglo IX: Desmond defendiendo un castillo, Rachel vendando sus heridas.
- Siglo XV: Desmond pintando un retrato de Rachel, ella sosteniendo una rosa azul.
- Siglo XVIII: Desmond escribiendo cartas de amor, Rachel leyéndolas junto a la chimenea.
Cada escena estaba impregnada de emoción y significado. Desmond recordó la primera vez que vio a Rachel en una taberna, su risa resonando como campanas. Rachel recordó el día en que Desmond le prometió que siempre la encontraría, sin importar el tiempo o el lugar.
_ ¿Qué ven? _ preguntó la Guardiana.
Desmond habló primero. _ Veo una constante: Rachel. En cada vida, ella es mi faro, mi razón para seguir adelante. _ Rachel asintió.
_ Y yo veo a Desmond, siempre dispuesto a luchar por nuestro amor. En cada época, él es mi refugio.
_ La Guardiana sonrió.
_ Ahora, la elección final: ¿quién permanecerá en este mundo y quién regresará al ciclo?.
Desmond miró a Rachel con determinación.
_ Rachel, tú eres mi pasado, mi presente y mi futuro. Elijo quedarme. _ Rachel lo abrazó.
_ Y yo elijo regresar. Nuestro amor trasciende el tiempo, y siempre nos encontraremos de nuevo.
_ La Guardiana asintió.
_ Así sea.
Desmond se desvaneció en la luz blanca, y Rachel quedó sola en el espacio vacío. Sintió la rosa azul en su mano y supo que su amor no había terminado. _ La Guardiana se acercó.
_ Tu sacrificio no será en vano. El enigma se desvela: Rachel, eres la encarnación de la memoria ancestral. Tu amor con Desmond mantiene el equilibrio entre los mundos. _ Rachel sonrió.
_ Entonces, seguiré escribiendo nuestra historia, en cada vida y en cada mundo.