Los hombres se despidieron de todas las damas partiendo a la gran despedida de soltero y las mujeres apenas tuvieron tiempo de adornar y terminar de preparar todo puesto que las invitadas comenzaron a llegar dándole regalos a Sara y llevando bebidas para festejar, y mientras todas usaban un velito chiquito de fantasía o ligueros Livia y Lía acompañaban a Sara en la puerta para recibir a las amigas. Livia lucia nerviosa, eran las 4:30 p. m. mientras aún seguía sin saber qué hacer, ver a todas tan felices por festejar, por ratos deseaba quedarse y por otros no, Alonso no había dejado de parlotear en su mente y para serse sincera, no quería dejarlo botado, pero incluso sentía nervios y pena de llamarle y decirle que no iría. Hundida en sus pensamientos la voz de Lía la devolvió a tierra fir

