Capítulo 17 “Recuerdos. Pte1”

1156 Palabras
Kanzaki corrió hasta el cuerpo lleno desangre de Nagisa y lloro - ¡No, no, no! No puedes dejarme así Nagisa! - grito mientras, de igual forma, se acercaba asustada al pequeño cuerpo desolado, Asano también se acerco a Nagisa, sin embargo él sentía terror, remordimiento, tristeza, furia, cobardía, se sentía inútil. No pudo hacer nada para, al menos, "intentar" salvar a Nagisa, tampoco.... Tampoco llego a ser una parte tan importante como Karma. // En la mente de Nagisa (No sé como explicarlo) // En una mansión de un maravilloso color blanco con adornos de un azul marino, se encontraban cuatro personas, había un hombre de cabellos negros y ojos azules, una mujer de cabellos azules como la noche y ojos como la oscuridad, un pequeño niño de complexión delgada, ojos dorados y cabellos blancos, pero, después de estos tres, había un pequeño niño solitario. Este niño tenía el cabello celeste como el cielo, ojos azules como el mar, labios finos como los de una chica, rostro terso, suave y delicado, piel de un maravilloso color marfil, apariencia androgina. - ¿Nagisa? - llamo la mujer, el pequeño niño de cabellos celestes se levanto y camino hasta su madre -¿Si, madre? - respondió obediente, su padre le veía con algo de culpa y su hermano se quedaba callado - ¿Ya haz viso las fotos de tus compromisos? - volvió a preguntar la mujer con un tono "dulce" y sereno - Si - respondió simplemente - ¿Quién te ha interesado?- cuestionó, el pequeño tuvo un pequeño temblor y fue, por la primera persona que había llamado su atención - Es un niño de cabellos pelirrojos, ojos mercurio, de la familia "Akabane", el único heredero, tiene mi misma edad (6 años), tiene habiludades de combate y.. - fue callado por la mirada de su madre, ella estaba enfadada - Eres una Shiota, ¿Cómo puedes elegir a una familia tan baja? ¿Por qué no te fuiste por el hijo de los Asano? - preguntaba molesta mientras se levantaba del sillón en donde anteriormente se encontraba abrazada a su esposo - Y-yo. No sabía que... - Nagisa fue callado repentinamente por un golpe en la mejilla de parte de Hiromi - ¡¿No sabías?! - gritaba la mujer - ¡Escoge a uno que si sea de una buena familia, y que este a tu alcance! - sentenció antes de salir caminando a paso apresurado por uno de los pasillos. - Nagisa nii-chan. - susurro Itona, Nagisa solo se giro a verlo y sonrió con amargura - No te preocupes Itona, estoy bien - exclamo con esa sonrisa que - tanto lo caracterizaba - Lo lamento, no pude hacer nada para... - el padre de Nagisa fue callado por el mismo - ¡No te preocupes!, estoy bien y solo fue un golpe leve, no me preocupo por esto-señalo la zona afectada, la cual era su mejilla que tenía un leve tono rojizo - De todas formas... ¿Puedo salir? - pregunto con una mirada tierna, su padre asintió y Nagisa salió de la mansión para encaminarse a un hermoso jardín de rosas. Las rosas siempre le calmaban, porque a pesar de todas las brisas, las ventiscas, la lluvia, ellas seguían de pie, con sus hermosos atuendos rojos y rosas, cada rosa era de cierta forma distinta y le complacía verlas. Su rosa favorita, era una de un hermoso color rojo, a él le gustaba llamarlas "Rosas Terciopelo", porque le recordaban a cuando era pequeño y su casa no era azul, sino roja. Las cortinas, los sillones, los floreros, algunos tapices. Todo era de un hermoso rojo terciopelo combinado con el blanco puro. Cuando era más pequeño, le gustaba acariciar las cortinas rojas, le encantaba desplazarse por las alfombras del mismo color, le encantaba salir a pasear sin pedir permiso. Le encantaba pasar tiempo con una mujer a la que llamaba "Abuela". Aquella mujer era alta, imponente, hermosa, y su rostro era terso, de tez blanca y suave. La mujer siempre usaba un vestido rojo, un labial del mismo tono, su cabello, al igual que sus prendas era rojo. Pero, sus ojos eran de un hermoso color azul. - Estoy seguro... Que a ti te encantarían estas rosas, abuela - susurro Nagisa mientras tomaba asiento en una de las bancas. Recordaba cuantas veces esa mujer lo había ayudado, ella era la única que podía parar a Hiromi, la única que lo vestía como lo que era "Un chico". Sin embargo, al mismo tiempo que la mujer murió, Nagisa fue tratado como una chica. Los muebles y las cortinas de terciopelo rojo, fueron cambiadas a un terciopelo azul marino. // Un año después // Nagisa se encontraba en el jardín, tenía ocho años y estaba muy feliz por haberlos cumplido, tanto que quiso celebrarlo con su "Abuela" (Las rosas). Nagisa estaba jugando con una pequeña mariposa roja, ella volaba y Nagisa la seguía de lejos. - Nagisa-chan, tenemos invitados - dijo su madre, Nagisa se despidió de la hermosa mariposa y entro a la mansión azul - Aquí estoy madre - dijo Nagisa en una leve reverencia, la mujer sonrió y le presento a un hombre que estaba a su lado, él tenía el cabello plateado/blanco y sus ojos eran dorados, tenía delineada una sonrisa en sus labios, sonrisa que Nagisa sabía que era falsa.- Un gusto pequeña, mi nombre es... - la mujer no lo dejo decir más - Él es un buen amigo mío, quiero que... Vengas un momento - la mujer y el chico se alejaron de Nagisa, él como un buen niño los espero en el mismo lugar. Pasaron unas cuantas horas y seguía sin moverse. Fue entonces que escuchó un ruido, algo o alguien caía. A toda prisa corrió al lugar proveniente del sonido, se encontró con la puerta del estudio de su querida "abuela" abierto, si bien no había sido abierto en los dos años que ella llevaba muerta ¿Por qué abrirla ahora? Entró con algo de inseguridad y a paso lento, al estar lo suficientemente cerca del escritorio, vio un papel blanco con algunas manchas rojas.- Tes... Testa... Testamento - leyó con dificultas Nagisa, no era que no supiera leer, sino que esta algo lejos del papel, pero no quería acercarse más. - T-todo mi dinero... Y bienes... Serán de...- calló sorprendido al leer su nombre en el papel. Si bien no sabia lo que era un testamento, estaba feliz porque su abuela lo hubiese señalado en un documento. Su felicidad se esfumó al ver una persona en el suelo. Era su padre, a su alrededor estaba el color rojo carmin, a su costado un cuchillo y un arreglo floral con una "Rosa terciopelo" Nagisa cayó al piso de rodillas, manchando el vestido azul marino con el carmin del suelo. Tomó el cuchillo y vio a su padre con lágrimas en sus orbes azulinos …
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