Llegamos al centro comercial con la idea de comprar ropa apropiada para lo que será mi nuevo empleo, estoy algo ansiosa, triste y a la vez feliz, nunca pensé que del lugar menos esperado saldría una ayuda como esta. Sé que las intenciones de Vlad son tener un espía, pero sea como sea ha sido gracias a su propuesta que me han confiado esta posición. Ahora debo aprender a vestir diferente, conforme vaya ganando mejor salario podré mejorar también la calidad de vida que llevamos mi madre y yo. Verónica ha entrado a una de las tiendas y en sus manos tiene pantalones de tela, faldas, camisetas, chaquetas, medias y hasta un sostén. —No te quedes ahí parada ¡Ven a probarte todo esto! Creo que te quedan, pero tú tienes la última palabra— —¡Wao, es mucha ropa! Trata de que no sea demasiada para

