De regreso a la cocina, espero no permitir que los besos de Blake me roben la paz. Tomo la cuchara para mover la carne y pienso en aquel roce cálido que hubo entre los dos. Yo le enseñaría a ser un seductor, pero no creo que le falte mucho por aprender. —¿Qué tanto hablaban ustedes dos? Tardaste mucho hija— pregunta el señor Harris interrumpiendo mis recuerdos. A sus setenta años Peter Harris tiene canas en su cabeza, que evidencian la experiencia y su edad, por lo que cualquier mentira no es creída por una mente brillante llena de sabiduría. —Conversábamos sobre su encuentro con Julissa, la joven estaba muy encantada y Blake quedó emocionado— contesto. —Hija, te recomiendo ir con cautela, el corazón podría engañarte y a su paso quedar herida— Habla como si supiera lo sucedido o s

