Primer Día de Trabajo

1037 Palabras
—Está bien madre, haré todo como me has dicho— le digo eso para complacerla.   Mi madre no para de hablar de los Harris, siente que les debe la vida y no hay algo más devoto y fiel que un corazón agradecido. Siempre se siente en deuda con ellos y la puedo comprender, pero soy muy joven y rebelde como para estar con esas cosas. Fui a la preparatoria del estado y logré terminar, ahora debería seguir a la universidad, pero debo trabajar y en mi tiempo libre cuidar de mi madre. Aspiro a poder lograrlo en el futuro, así trabajaría algo que gane bien y le ayudaría a ella.   Tan pronto llegue con los Harris, finalmente sin la supervisión de mi madre, podré conocer al joven Blake del que tanto hablan y nunca he visto. Solo logran intrigarme más con tanto cuento. Me pregunto si es joven y apuesto o si sólo es un rico insípido y fanfarrón. Mis dudas se disiparán pronto porque no pienso hacer mucho para evitarlo.   ¡Mañana será el gran día! El día en que buscaré la manera de conocer al misterioso personaje. No puede ser tan temible y feroz como para que no pueda conocerlo, a menos que fuera una vestía o animal.   Mi madre está en los primeros días después de la quimioterapia, tiene perdida del poco cabello que le creció desde la última sesión que tuvo, le duele todo el cuerpo, apenas se logra poner en pie, como si eso fuera poco también tiene alucinadores, ve la muerte en todos lados, sus uñas se comienzan a tornar negras y su piel muy seca. El malestar general que siente es terrible, cada momento que lo vive trato confortarla, pero no sé cómo. Se supone que eso de las quimioterapias le ayudan con el cáncer, pero los efectos secundarios en su cuerpo son atroces.   Verla así me desgarra el alma, no poder hacer nada para mejorar su situación es doloroso, me siento con las manos atadas. Lo único que se me ocurre es cocinar algo rico, por lo que le estoy preparando una sopa con muchos vegetales y fideos, le estoy agregando zanahorias, papas, maíz además de condimentos porque pienso que le hará sentir mejor a su estómago ya que ha vomitado mucho.   Son muchas las subidas y bajadas cuando se padece una enfermedad como esta. Si pudiera cambiaria de lugar con ella, pero como no puedo, no le dejo sola ni un momento. Voy a cada una de sus citas, le acompaño en todo cuanto puedo, le ayudo a limpiar cuando recupera fuerzas, aunque esta vez ha sido la peor y no puede ni salir de la cama por mucho tiempo.   Lo que ella vivió para tenerme más esta enfermedad son la muestra de que es la mujer más fuerte que conozco, sé que vencerá esta temporada y todo regresará a la normalidad, por la necesito conmigo.   Siempre tuvo muchos pretendientes, pues es una mujer muy hermosa. Incluso sabiendo que tenía una hija, en lugar de alejarse, muchos hombres me regalaban cosas y me trataban de ganar para convencerla a ella, pero nunca se casó. Le he preguntado por qué y sólo dice que no encontró al hombre adecuado para meterlo en su casa con su hija pequeña, no encontró un buen papá y decidió ser el mío.   ¡Son tantos los sacrificios que ha hecho! Quiero recompensarla con una casa grande, comodidades y cero preocupaciones en cuanto a la comida, pero para eso necesito tiempo y no estoy segura de cuánto le queda a ella.   El olor inunda la cocina y viaja con el viento por toda la casa hasta llegar a los olfatos de mis vecinos. Me esforcé y esta sopa ha quedado deliciosa.   —¡La sopa más rica está lista! — exclamo para que mi madre escuche.   —Gracias hija mía ¿Qué haría sin ti? — contesta mientras deja el sofá para ponerse de pie y se arrastra como puede para llegar a la mesa. Dejo lo que estoy haciendo y le ayudo a caminar tomándola por un brazo.   —No doy ni la mitad de todo lo que has dado y has hecho por mí. Sé qué harías lo mismo por mí o mejor y más de ahí— le digo.    —Esta sopa te ha quedado muy rica, me encantan los vegetales que usaste y me ha caído muy bien al estómago— expresa.   No pasaron cinco minutos de comer la sopa cuando escucho a mi madre hacer sonidos de preámbulo a vómitos. Corro al baño y tomo lo primero que encuentro para que tenga donde hacerlo.   —¡Ay! Lo siento mi hija, sabes que estas cosas me dejan así de destrozada, pero tu sopa estuvo riquísima, son los efectos de la medicina— me explica.   Le ayudo a levantarse, de repente está mojada de sudor por lo que lavo su cara y recojo su cabello. Le ayudo a preparar todo para dormir y le recuesto para terminar de limpiar. Como siempre, ella agradece cada movimiento que doy.   Voy a la cocina para limpiar todo, recojo las cosas de la mesa y limpio todo el desorden. Cuando regreso a la cama de mi madre, ya se ha dormido. Tenemos un solo dormitorio con camas separadas, que no son muy grandes, pero logramos dormir en ellas. Beso su frente y cubro su cuerpo con su sabana. Apago las luces y voy al baño para asearme. Tanto hablar de los Harris me ha despierto todas las curiosidades posibles. He pensado en mis ex compañeros de estudio, si se enteran de que trabajaré allí no me dejarían de acosar con burlas y bromas.   Siempre fui objeto de acoso escolar, entre ellos por pobre, por fea, por todo. No tengo recuerdos gratos y me persiguen sus opiniones en la cabeza. Abro y cierro los ojos repetidas veces para quitar la atención en mi pasado escolar turbio y en los Harris.   Termino de bañarme y voy a la cama. Al día siguiente la luz me despierta, veo el reloj y estoy nada más y nada menos que retrasada ¡He dormido más de lo que debí, es mi primer día y llegaré tarde! ¡Genial! 
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR