—Mi nieto si, él está muy triste por la enfermedad de tu madre. Le guarda mucho aprecio pues prácticamente le ha criado y como ella apoya y comprende todas sus travesuras, más aprecio aún le tiene. Se podría decir que son amigos y que es la única persona con quien el habla y comparte— contesta el señor Harris.
Sigo tomando el té, pero honestamente agradezco mucho no haber estado presente cuando su nieto llegó porque así no tuve que venir con él. Sería muy incómodo para mí tener que comenzar así todo y más con tantas advertencias. Guardo silencio y sigo tomando el té sorbo a sorbo.
—Una pregunta ¿Qué tiene el té? Esta muy delicioso—rompo el silencio, fascinada por el sabor.
—Me alegra que te guste, te enseñaré como hacerlo, te mostraré todo. Antes de que inicies tus labores debo contarte algunas cosas. En esta casa además de mí, que ya soy una persona de edad avanzada, como sabes vive mi nieto, él es hijo de mi hijo fallecido junto a su esposa, ambos murieron en un accidente. No debes intervenir con sus cosas ni con él, lo mejor es que no mires siquiera entre sus cosas. También aquí vive mi hijo Vlad con su esposa Verónica, no ha valido darle dinero para que se compre una casa, siempre se quedan aquí, debe estar loco por verme morir para quedarse con todo o eso cree él que sucederá— comenta el señor Harris.
—Entendido— me limito a contestar con un tema tan delicado.
—Como te dije, al llegar en las mañanas preparas un té como el que estas tomando y un rico café que te mostraré como preparar en cuanto terminemos de conversar. Puedes ir limpiando la casa como mejor y más conveniente sea para ti exceptuando el dormitorio de mi nieto y unas habitaciones que utiliza para sus proyectos. Esas las limpiarás cuando él no esté y conmigo acompañándote— explica.
Asiento con mi cabeza en señal de conformidad con las instrucciones recibidas. Tengo mil preguntas, pero no estoy aquí para que me las contesten sino para trabajar, debo tragar y callar mi curiosidad.
Termino con mi taza de té y nos dirigimos a la cocina, para tener esa edad el señor Harris conserva su porte y un arte para caminar impecable.
Toma agua y la cocola en una tetera, pone a hervir el agua en la estufa y luego introduce hojas de árboles en el agua caliente. La tetera tiene un pequeño colador integrado en su interior para que no salga ninguna hoja, es increíble que lo tenga, pues nunca había visto algo igual.
—Esta tetera es única y especial, el diseño esta cuidadosamente preparado para disfrutar de un té con hojas naturales, tomadas de mis plantas en el patio trasero, que podemos degustar sin comer las hojas gracias a su colador integrado. Una persona muy especial lo diseño y adaptó para mí necesidad y gusto por el té preparado de esta forma. No te preocupes por las hojas, yo mismo siempre las tendré aquí, mi trabajo es mí jardín— dice el señor Harris mientras sonríe.
Veo cada movimiento e intento grabarlo en mi memoria para hacerlos exactamente iguales. Hasta la forma en la que toma las tazas en sus manos y abastece el azúcar, leche y bandeja con todo lo que necesita.
Luego toma agua para colocarla dentro de la cafetera, otra pieza muy inusual para mí. En un compartimento ubicado en la parte de arriba coloca el café y debajo el agua en lo que parece ser un recipiente, de alguna manera conecta la cafetera y aunque a simple vista se ve que es de uso para estufa, termina conectándola.
—Esta cafetera también es especial, la puedes colocar tanto en la estufa como con la electricidad. Ahora lo hago enchufándola para que veas ese funcionamiento. Solo se conecta y tan pronto cada pieza este encajada correctamente comenzará a funcionar. No tengas miedo de equivocarte, si pones el agua donde no va o el café a la inversa, nunca encenderá. No sé, pero parece que mide la densidad, masa o lo que sea para determinar que todo está perfectamente preparado. Algo muy importante es que sepas que para dos medidas de agua debes colocar una de café, por cada medida de agua va una medida de café ¡Espero no lo olvides y si lo haces, me puedes preguntar! — comenta mientras muestra la preparación.
Me quedo intrigada pero no quiero preguntar el origen de estos utensilios. Además, observo que la estufa también se puede conectar, nunca había visto una así, hasta con botones para su encendido. La nevera por otro lado reconoce quien la abre porque el señor Harris toma la puerta y enseguida encuentra lo que busca, no sé cómo o si son alucinaciones mías.
—Aprovechemos para mostrarte el dormitorio de mi nieto y que lo limpies un poco antes de que regrese— me invita a realizar esta tarea.
Subimos unas escaleras para llegar al destino a limpiar y en el camino observo muchas cosas, como unos inmensos cuadros en las paredes. No me atrevo a abrir la boca con curiosidades para no ser reprendida, así que mejor dejo que las cosas lleguen a mis oídos y hablo lo menos posible.
La casa tiene dos pisos hasta donde veo, con las escaleras se sube a los dormitorios. Entre cada dormitorio hay puertas pequeñas que no sé para qué se usan, pero son parte de la estructura de la casa. Aunque el piso es de madera en la escalera, el primer piso posee una alfombra y al llegar al pasillo de los dormitorios también está alfombrado.
Llegamos a la puerta del dormitorio del joven misterioso, tiene varios candados. El señor Harris toma un llavero con muchas llaves y comienza a intentar abrir los candados.
—En unos minutos podremos entrar, no sé cuáles son las llaves de estos candados— expresa.
No sé cuál es la preocupación o misterio, para qué tantos candados, puedo contar cuatro y sobre todo para qué y por qué tanto misterio.
Dos candados de cuatro, finalmente casi entramos al dormitorio. Peter Harris no requiere de mi ayuda, aunque intento dársela.
—Si gusta puedo intentar abrir los candados— le digo.
—Descuida, las llaves y los candados solo pueden ser tocados por mí— responde.