Kenna estaba disfrutando de un raro momento de soledad en su casa. Su marido se había ido para una reunión de último momento y ella finalmente tuvo la oportunidad de relajarse y disfrutar de un tiempo para ella misma. El apartamento estaba en calma, salvo por los suaves sonidos de la música que ella eligió para acompañar su momento de tranquilidad. Andrea había salido a hacer algunas compras para el almuerzo y le dijo a Kenna que regresaría en unos minutos. De repente, el timbre de la puerta resonó por todo el apartamento. Kenna frunció el ceño, ¿Andrea ya había regresado? Pensó Kenna. ¿Por qué tocaría el timbre? Kenna vaciló por un momento, sin saber si debía abrir la puerta. Pero, curiosa, decidió ir a comprobar quién estaba al otro lado. Al abrir la puerta, Kenna se sorprendió al ve

