Kenna abrió la puerta de la pequeña habitación, revelando un espacio colorido lleno de pinturas de diferentes tonos. Las botellas destacaron en los estantes, invitando a las mujeres a crear y expresarse a través del arte. Adrián observó con una sonrisa, emocionado por la idea de que su esposa le hiciera un cuadro. — Aquí es donde ocurre toda la magia. — dijo Kenna riendo levemente mientras entraba a la habitación, seguida de cerca por Adrián. Señaló una mesa donde estaban dispuestos pinceles, paletas y lienzos. — Elige una pantalla y comencemos. — sugirió ella, emocionada. Adrián miró a su alrededor, admirando los colores vibrantes que llenaban el pequeño espacio. Cogió un lienzo en blanco y lo sostuvo con entusiasmo. — Estoy emocionado de ver lo que crearás, mi amor. — dijo observando

