Adrian estaba sentado en el suelo de la sala, jugando con su hija. Observó con una sonrisa en su rostro cómo la niña aplaudía y soltaba risitas adorables. Su esposa Kenna se sentó detrás de su hija, sosteniendo su delicado cuerpo para mantenerla sentada. Mientras jugaba con su hija, Adrián empezó a tener una idea. Miró rápidamente a Kenna. — ¿Y si hiciéramos un viaje para celebrar la luna de miel que nunca tuvimos? Kenna lo miró sorprendida, sin saber qué decir. Se habían casado apresuradamente, tras el embarazo inesperado, y nunca tuvieron la oportunidad de disfrutar de una luna de miel. — Adrián, ¿es buena idea? Nuestra hija aún es muy pequeña, será difícil viajar con ella. — dijo Kenna preocupada. ‐ y no sé si puedo dejarla. — Sé que es un poco complicado, pero creo que merecemos u

