Las semanas empezaron a pasar y fueron muy rápido. Sin darme cuenta ya habían sido tres semanas desde que lo conocí y que empezamos a vernos de esta manera tan poco usual, pero por algún motivo, todo se volvió muy intenso muy rápido y no podría detenerlo. La mierda que sea que tenemos que no sé qué es ni quiero que el tonto me lo pregunte porque no sabré qué decir, no ha dejado de tornarse más y más efusiva, pero no sé si sea del todo bueno por la forma de ser tan jodida que tenemos ambos. Casi siempre solemos acordar por mensajes sobre vernos y usualmente voy a verlo, a mi rubiecito no le gusta mucho dormir por fuera de su casa, supongo tiene sentido porque al vivir en tremendo castillo con sus sirvientes propios no querría irse a mi apartamento de plebeyo, eso lo podía entender, así que

