Sospechaba que Diego sabía que sus anónimos tenían que ser de alguien del curso que integraba, por esa razón fue que la vez que le llegó mi primer mensaje su actitud fue la de reingresar al aula y quedarse unos largos segundos observándonos, recorriéndonos como si intentará descubrirme entre la mirada de mis compañeras y cuando sus ojos se posicionarnos sobre los míos sentí una adrenalina que no podría explicarles Aún recordarlo me provocaba una sensación eléctrica en el cuerpo. Ni bien el curso se llenó y luego de que tomo lista se dispuso a recorrer las mesas para entregarles una a una las notebooks con la que trabajaríamos en la clase. Mientras recorría nuestros lugares para darnos el aparato prácticamente nos interroga a con la mirada y yo solo podía morderme la lengua para no estall

