Es fin de semana y me encuentro frente al espejo sonriendo por mi particular atuendo, no sé cómo he podido animarme a disfrazarme de hada, pero todo sea por darle gusto al dulce Ferrell, he aprendido a quererlo tanto que no me atrevería a negarle el gusto en su cumpleaños. —¿Lista? —habla mamá cuando abre la puerta de mi habitación— Eres una hada realmente bellísima —dice acercándose a mí y colocándome una tiara de flores en mi cabeza—. Seguro Ferkon se quedará embobado al verte, por cierto, me encanta que te envié rosas a diario, lo hace ver como un verdadero caballero, pero me empiezo a preguntar: ¿qué haremos con tantos arreglos florales? Ya no caben en la casa —cuestiona y sonrío, a pesar de que tenemos tres semanas de novios, las rosas no han dejado de llegar cada mañana, sin duda

