Veo a Ferkon recargado en la pared frente a mi salón cuando las clases han terminado, me sonríe con coquetería y yo muerdo ligeramente mis labios feliz de tenerlo frente a mí. No me imaginé que tenerlo como novio sería tan placentero, siento un hueco en el estómago cuando estoy cerca de él y es una sensación maravillosa. —¡Hola, cariño! —dice acercándose a mis labios para besarme. Sentir sus labios sobre los míos es sumamente exquisito. —¡Hola! —respondo alejándome de sus labios y él vuelve a atraparlos. —Conmigo si puedes ir a comer —habla sobre mis labios y viéndome a los ojos. Sonrío entendiendo la razón de su comentario. —¿Y si mejor me como tu boca? —bromeo logrando que vuelva a besarme— Saben deliciosos —digo jugueteando con sus labios y él sonríe. —Te invito comerlos a dia

