Me remuevo entre sus brazos sin hacer escándalo, no quiero que mis padres escuchen, no armaré un desastre por culpa de esta tonto inmaduro que ha encontrado la manera de fastidiarme cada vez que me tiene enfrente. Es un completo idiota que seguramente cree que voy a caer en sus jueguitos de depredador y presa, pero conmigo se equivoca, porque si está actitud tan inmadura le funciona con otras, no será así conmigo, tengo demasiado amor propio como para caer en las redes de un sujeto tan nefasto como él. —¡Suéltame! —le digo apretando los dientes y sin dejar de forcejear para que me libere. Él sólo sonríe con satisfacción creyendo quizá que soy más débil que él, no sabe que de querer lo dejaría inconsciente en medio de la cocina. No me imaginé que tendría la mala fortuna de encontrarme

