Toda mi vida ha estado marcada por desgracias, cuando se asoma un instante de felicidad aparece un huracán de infortunios arrebatándome todo, pensé erróneamente que por fin sería feliz al encontrar a mi hija, pero lejos de ello parece que sólo he traído dolor a su vida y aunado a ello estoy poniendo en peligro a su padre. Quisiera que todo fuese diferente y por fin ser feliz sin temor alguno.
Escucho mi teléfono sonar incesante una vez más cuando ya he salido del departamento de ese malnacido que fingió ser un sujeto en el que podía confiar. En la pantalla aparece el nombre de «Bruno» y la culpa asfixiante me embarga.
Suspiro profundo sabiendo la razón de su llamada, quisiera retractarme de esta atrocidad y decirle la verdad pero no puedo, jamás me perdonaría si les sucediera algo a María, antes prefiero destruir a quien sea.
Durante toda mi vida solo he perdido y hoy que por fin he recuperado a mi hija no pretendo ponerla en peligro bajo ninguna circunstancia.
El sonar de mi teléfono me regresa a la realidad, Bruno nuevamente. Suspiro profundo al subir a mi coche, voy en camino a enfrentar mi cruel destino. Cierro los ojos y respiro profundo antes de responder.
Bruno:
¿Acaso ya te has arrepentido
de tus mentiras y ahora no
soportarás verte al descubierto?
Se escucha molesto al otro lado de la línea. Sé que en su ser no sólo hay molestia, también hay dolor al imaginarse la posibilidad de perder a la mujer que ama. Me siento como el peor monstruo del universo.
Bruno:
Sabes que no nos darán
los resultados si tú no estás aquí.
:
Bruno, estoy de camino.
Estaré en el laboratorio en
algunos minutos.
No estoy a gran distancia del lugar.
Respondo con la voz afectada.
Sin decirme más finaliza la llamada y yo contengo mi llanto. Si tan sólo supiera de quién es el sujeto que me mantiene amenazada con hacerle daño a mi hija y a su padre, si tan sólo mi equipo diera con el jefe de la maldita banda.
En cuestión de minutos me encuentro en los laboratorios “ClinicFast”, camino sabiendo el mal que le causaré a mi hija pero también sabiendo que es lo correcto ahora.
—Vaya, pensé que no vendrías. ¿Acaso ya has decidido cuánto nos costará tu mentira? —Ferkon es quien me recibe con uno de sus hostiles comentarios. No respondo sólo me quedo observándolo.
—¡Vamos! —me dice Bruno al aparecer tomándome con fuerza por el brazo, de un tirón me alejo de él.
—Puedo caminar sola, Bruno —hablo enfadada.
No es el único que está sufriendo, yo también estoy rota en mil pedazos y estoy harta de su hostilidad. No soy culpable, sólo soy otra víctima de un sujeto con el cerebro retorcido.
Caminamos juntos hasta la recepción y peor no puede ser mi destino, veo a Fernando recargado sobre el recibidor sonriendo ampliamente a la recepcionista, por supuesto coqueteándole. Voltea hacia nosotros al sentir nuestra presencia y su mirada se posa en la mía sin decir nada.
—Firma —Bruno extiende su mano colocando frente a mí una hoja. Si quiero retractarme este es el momento. En cambio tomo la hoja y firmo—. Pediré los resultados —me indica Bruno y se aleja de mí. Suspiro profundo perdiendo la mirada por un instante.
—Deme unos minutos —responde la chica sonriente y toma el teléfono.
Veo hacia donde se encuentran los sillones de la sala de espera y decido tomar asiento.
—Ya basta, ¿no crees? —me habla Ferkon al sentarse a mi lado.
—¿Basta? —pregunto molesta viendo hacia él— Dime, Ferkon, ¿cuántas veces me acosté contigo? Porque yo no recuerdo ninguna. ¿Qué ganabas haciéndote la prueba de paternidad? ¿Acaso alguna vez me drogaste para abusar de mí? Porque de otra manera no veo la razón de tu mentira.
—Bruno no es el padre de María —dice seguro.
—Tú, no eres el padre de María y de ser un poco consiente no debiste venderle una falsa ilusión a Bruno —al colocarme de pie siento la mano de Ferkon atrapar mi muñeca.
—¿Es el padre? —su pregunta me duele pero por lo menos mi hija estará a salvo.
He planeado todo, estoy segura que una vez que Bruno se aleje completamente de ella podré convencerla para que nos vayamos del país y así mantenerla a salvo, es el único camino.
—No estaría aquí si no lo fuera —mis ojos se cristalizan y no puedo evitar que una lágrima recorra mi rostro, la retiro de inmediato.
—Camila… —trata de llevar su mano hasta mi rostro, pero lo aparto de inmediato.
—Ya no somos un par de adolescentes, Ferkon.
—Y aún así sigues siendo una perfecta mentirosa —me ve a los ojos obligándome a apartar la mirada.
—¡Noooooo! —el grito de Bruno hace eco en el lugar.
Me muerdo los labios al verlo llorar con desconsuelo, aquello no es justo para nadie, esta hecho, acabo de destruir el amor entre mi hija y Bruno. Lo veo salir desesperado y me resisto a no ir tras él para decirle que todo es mentira, que es un acto desesperado para proteger a María.
Pero en lugar de ello sólo mantengo la mirada puesta en su espalda viéndolo a través del cristal, por segunda vez lo estoy destrozado y eso me duele tanto como a él.
—Repetiremos la pruebas —Ferkon articula molesto caminado detrás de Bruno.
—¡Sin importar las veces que las hagan, el resultado siempre será el mismo! —respondo llorando
«Porque ellos me tienen en sus manos».
Monologo.
—Estaré en tu departamento en una hora —habla Fernando pasar a mi lado para ir enseguida detrás de los que supongo ahora son sus amigos. Quién diría que Ferkon y Fernando terminarían siendo íntimos.
—¡Vete al carajo! —respondo en un grito.
Ya no sé qué hacer para evitar que todo se convierta en una gigantesca bola de nieve que termine por envolverme hasta destruirme, me da miedo que Fernando diga algo y arruine mi plan por mantener a salvo a mi hija, quizá lo mejor para María hubiese sido que nunca me hubiese enterado que ella estaba viva, así seguiría al lado del hombre que ama y no en peligro como ahora se encuentra.