Quiero ser fuerte pero no puedo, mi corazón cada vez late más fuerte en tanto nos acercamos a las funeraria, Monse sostiene mi mando y Bruno rodea mi cuerpo por encima de mi hombro estando en la parte trasera de la camioneta de Ernesto, su padre. Nos adentramos al estacionamiento, empiezo a temblar mientras mi llanto aparece, no quiero enfrentar lo que se avecina. Bajo de la camioneta con ayuda de Bruno y camino hacia los velatorios. Cierro los ojos cuando traspasamos las puertas de cristal, el lugar está casi vacío, no podía esperarse otra cosa cuando los únicos amigos de mi familia eran la familia de Bruno. Trato de contener mi dolor, de mantenerme cuerda pero fallo, empujo a Bruno y corro hacia el féretro. —¡Mamááááá! —siento que mi garganta se desgarra— ¡No es real, no es real!

