Vuelvo mi vista a ellos y veo como Marcél traza una caricia sobre el rostro de Mar. Una que si no conociera al malnacido diría que es una caricia genuina llena de amor. —Te ves hermosa —habla cuando su beso a finalizado, le sonríe sin despegar su mirada de la suya—. Mar…, —hace una pausa sin dejar de acariciar su rostro y perdiéndose en los ojos azules de ella, parece que su mirada de veneración es verdadera— ¿tú me traicionarías? —Nunca —responde presurosa y con temor en su tono. Él besa ligeramente los labios de Mar y acaricia su falsa melena negra antes de quitársela con suma delicadeza, pareciera que ha olvidado que me encuentro con ellos y sólo se centra en la mujer frente a él, no dejo de observarlos desconcertada por el extraño actuar de Marcél. —No eres ella —habla entre sus

