Briccio se encontraba en la cama con Anne a su lado, ella todavía dormía abrazada a su torso y nada le resultaba más relajante que escuchar sus suave respiración, en los últimos días parecen haberse complementado perfectamente al igual que un grupo de las chicas parecía que su plan a pesar de haberlo considerado él mismo como descabellado podría ser esa esperanza que necesitaban desde hace tiempo, estaba tan felíz que sentía un poco de miedo de que algo ocurriera y es que a pesar de que tenían muchos años de paz y tranquilidad, nunca podía dejar de estar alerta y aún menos en sus circunstancias. —Casi puedo escuchar tus pensamientos como si fueran unos engranajes en tu cabeza, ¿Estás preocupado amor?—, dijo Anne melosa acomodándose en su pecho todavía con un poco de poereza, en los último

