Elena escuchaba a las chicas hablar emocionadas sobre el almuerzo especial que se celebrará de manera íntima, pero no podía dejar de pensar en su situación, ella quien había llevado una vida honorable y casta hasta ese momento ahora se había dejado llevar por la pasión, había cometido un pecado y seguramente sería castigada por ello, Anne quien la veía retraída se preocupo así que se sentó junto a ella. —¿Estás bien Elena?, te veo un poco callada, como preocupada. —¿Tan evidente es? —Pues no te conozco mucho pero soy una persona perceptiva y detallista quizá por mi profesión, no es como si un bebe recién nacido me pudiera decir me duele allí o acá. —Tienes razón ahora mismo estoy muy confundida, tengo una guerra interna entre mis creencias y lo que siento, me siento culpable… —Pero a

