REINO DE CRAENIA
MONARQUÍA: FERET.
El astro sol se ha levantado de nuevo sobre Craenia, después de un largo día lleno de presentaciones, noticias y una noche que a opinión de muchos ha pasado demasiado rápido el sol ha hecho acto de presencia junto a nubes blancas que reposan hermosamente en el cielo azul, acompañadas por el mar, vasto y calmo.
En palacio se considera un día como cualquier otro, la servidumbre, levantada desde temprano pone en práctica sus quehaceres, mientras que el rey, el cual parece tener algún pacto raro con el astro sol y en cuanto este da señal de salir, Eric hacía acto de presencia por los pasillos, era como si el estar en la cama hasta las siete de la mañana fuera sacrilegio, muy contrario a la reina, quien siempre intentaba quedarse en descanso todo lo posible, después de tanto años sirviendo a la monarquía Feret, la gran mayoría de la servidumbre sabía que esta no ocupaba el tiempo durmiendo sino más bien leyendo y mirando el horizonte a través de su enorme y ornamentado balcón, cual estaba repleto de flores mariposas-traídas del caribe, desde la isla de Bacub-y rosas azules-importadas desde la zona norte del globo⎯un ligero capricho que se había dado desde que una los monarcas habían dejado de compartir alcoba, hace muchos años atrás.
La cocina principal queda a plena vista, hecha de piedra y madera lleno de sonidos y deliciosos olores. Lo platos, cubiertos y vasos, se mueven de un lado a otro como, entre la agilidad de los cocineros., frutas perfectamente picadas, dulces recién horneados, huevos fritos o en suculentas tortillas, así como mermelada, mantequilla, jugos, cereales, entre otros.
⎯Buenos días, mi rey⎯saluda la alfa en voz uniforme y plana hacia el alfa, los ojos grises como la tormenta le dieron un rápido vistazo antes de asentir y volver su total atención hacia las hojas entre sus manos mientras tomaba una taza de té, y degustar algunos de los manjares dispuestos en la mesa⎯¿Buenas noticias?⎯pregunta la alfa tomando asiento a la vez que se le era colocado los cuerpos y demás para su propio disfrute.
⎯Las buenas noticias parecen ser un lujo difícil de obtener para nosotros hoy en día, al parecer solo la desgracia parece estar interesada en nuestra compañía⎯gruño con desagrado, el aroma de Eric se dejó sentir por ligeros segundos, haciendo sentir a Karina completo asco y provocando deseos de vomitar en la alfa, sin embargo, respira hondo intentando ignorar el intenso olor a café, mar y ese asqueroso aroma que no acaba de identificar incluso a tantos años de conocerse⎯Me hace pensar en alguna terrible maldición, al fin y al cabo, la sangre contaminada es capaz de ser heredada⎯agregó con asco haciéndose más fuerte el fétido aroma en las fosas nasales de Karina, siendo casi asfixiante.
Karina tensa la mandíbula y aprieta los puños, odiando cada palabra, su loba apenas levanta la peluda cabeza dentro de su mente, antes de cerrar los ojos, solo eso, apenas una reacción, y Karina sabía no obtendría más. La alfa se remueve en su silla, y su propio aroma la abandona, «hortensias, pino y caramelo», sutil pero presente, la servidumbre alrededor cautelosa no emitió comentario.
⎯Quizás sea cierto que los Feret están malditos⎯sonrió mirando al alfa directo a los ojos, manteniendo una mirada afable y calmada, el iris de Eric cambió a rojo y ella respiró hondo sin dejarse amedrentar⎯A lo mejor...⎯ladea la cabeza y sonríe a la vez que piensa sus próximas palabras, el casi imperceptible gruñido de su loba casi la hace jadear de júbilo⎯Parecer ser algo de sangre⎯Eric la observa con lo que solo podría traducirse en ira, una sonrisa apretada que floreció de los masculinos labios.
⎯Mantenga su lugar, señora⎯la reprimenda llegó clara, la alfa apretó la mandíbula y el dolor en su pecho llegó de un latigazo que casi la hace doblarse, más se mantuvo estoica y segura, entrelazando las manos, forzando una sonrisa, casi sin poder respirar ante el asfixiante olor, uno putrefacto que no lograba identificar, que le daban ganas de querer salir corriendo de allí y hacía a su loba bajar las orejas temblando.
⎯Puede estar tranquilo, rey Eric⎯voltea a verlo con los ojos rojos y las manos hechas puños por debajo de la mesa, el enojo recorriendo cada parte de su cuerpo⎯Nunca sería capaz de perder mi lugar ante usted⎯dijo en voz baja y correcta, como si cantara una suave melodía, tan ensayada.
⎯Es bueno saberlo, mi señora⎯alza una ceja, una la sonrisa cínica y asquerosa se plantó en sus labios⎯Ahora, ¿por qué no encuentras algo bueno que hacer?. Podrías intentar establecer relaciones con tu futuro nuero⎯Karina realmente parecía sorprendida, sus delgados labios se abrieron como si la idea fuera totalmente descabellada.
⎯No creo que...
⎯No era una sugerencia, Karina. Adelante⎯ordenó mirándola directo a los ojos⎯Y haz que Axe se sienta cómodo, justo como si estuviera en casa.
Karina respira hondo, tanto que sintió sus pulmones doler por el esfuerzo, cierra los ojos, encontrando los orbes dorados y opacos de su loba observándola a la distancia, Karina abre los ojos y observa alrededor, toda la servidumbre se mantenía en su propio trabajo.
⎯Será todo un placer, señor.
Nada más fue dicho, Karina salió de ahí conteniendo todo los sentimientos en ebullición que escondía su pecho y aguantando las lágrimas, demasiado acostumbrada a todo, su loba gimió bajo y finalmente cerró los ojos, sintiéndose tan patética y desechable, ella era una maldita alfa, joder, y cada día parecía menos que un animal, una alfa, por la gran madre Luna, que la diosa la perdone.
Eric dejó ir una sonrisa en sus labios, disminuyó gradualmente su olor y observó con atención los papeles, cambiando su expresión a una completamente seria, todo eran problemas, unos que debía resolver lo antes posible.
_______
«Se siente bien, el viento sopla y hay aves revoloteando alrededor y el aroma a rosas es intenso. Axe se recuesta en el pasto mientras se deja envolver por el ambiente, le gusta, se siente bien, en paz, feliz.
A lo lejos el agua de los ríos corría libre y jura que lograba sentirse en casa.
⎯Axe⎯el omega levantó la vista y buscó alrededor, la voz baja y risueña llegó sin dueño aparente⎯Axe, aquí estoy⎯de nuevo y nada, estaba solo, acompañado por el paisaje, pero solo eso⎯¡Axe!.
Se incorporó en la hierba , puso en pie y buscó alrededor, su nombre parecían súplicas desesperadas, y aún así, no había nadie a quien auxiliar. Su cuerpo tiembla y su corazón se detiene por un segundo cuando sus ojos captan al animal frente a sí, un lobo, oh madre Luna!, un lobo de al menos tres metros, n***o y de ojos rojos como la sangre, fauces feroces y en posición de ataque.
Axe dio un paso hacia atrás, no obstante cree que fue demasiado tarde, el gran lobo corrió, con ojos rojos brillantes, parecía maniático, y cuando finalmente saltó sobre él, Axe cerró los ojos, cayendo al suelo, listo para el final.
Frunció el ceño y pestañeé, estaba desnudo, su cuerpo se sentía frío, húmedo, y lleno de dolor. Abrió los ojos, sin embargo, el lobo parecía haber desaparecido, se removió y todo su cuerpo tembló, el sol estaba en lo alto, y las nubes paseaban por el cielo cual bello cuadro como si la primavera tocara a la puerta en compañía del invierno, cerró los ojos y respiró hondo, los copos de nieves caen del cielo, su corazón late desenfrenado, mira alrededor, se levanta del suelo, al parecer el animal realmente se había ido.
Un pequeño copo de nieve cae directo a su nariz, este era rojo, como sangre fresca y jura sentir el suelo temblar, el relinchar de los cabellos golpeó en sus oídos cual potente canto, y el sonido del metal viajó a través del viento cual relámpago. El viento abrazó su cuerpo en filosos cortes,haciéndolo estremecer, Axe intentó dar un paso hacia atrás y correr lejos de ahí, sin embargo parecía imposible, incluso cuando la espada de aquel guerrero, mortífera y cruel, corría en su dirección a puro y fuerte galope, justo rozando justo en la piel de su cuello».
________
Despierta y se abraza con fuerza, ¿era idea suya o las temperaturas alrededor habían descendido con el correr de la noche?. Se remueve y deja ir un suspiro, sus párpados pesan y su cabeza duele y alrededor de su cuello permanece una sensación extraña sin sentido a la que prefiere no prestar atención. Por la diosa Luna, sino fuera porque está cien por ciento seguro de que había llegado a Craenia, podría atribuir el incesante dolor de cabeza a una noche salvaje de fiesta o una buena ronda de lucha con los soldados,
Cierra los ojos y toca el pecho, intentando buscar algún rastro de su loba por los rincones de su mente, «¿Igna?, deja ir el nombre en voz baja», sin embargo no recibe respuesta, apostando por esperar a que la loba quiera comunicarse con él por su cuenta, Axe se había acostumbrado en cierta medida, no era la primera vez que pasaba, a veces su loba parecía llenarse de un extraño mutismo del que con los años había dejado de preocuparse, porque ella siempre volvía a importunar, a llenarlo con su voz divertida y acusadora a momentos, con esos chistes malos y subidos de tono, entonces todo estaba bien, siempre volvía a estar bien.
Sonríe estirando el cuerpo sobre aún envuelto entre las sábanas, levantándose del lecho, dando pasos lentos hasta las ventanas, corriendo las cortinas y abriendo los enormes ventanales, saliendo a la pequeña terraza desde donde se podía ver gran parte del terreno alrededor del palacio. El sol impactó en su rostro y calentó los retazos de piel expuesta, a lo que Axe se apoyó en el borde del balcón y miró todo el horizonte. Tiene que reconocer que los Ferets pueden ser una monarquía que dejaba mucho que desear en cuanto mandato, sin embargo Craenia era hermosa, con una vegetación basta y variada, así como una arquitectura exquisita.
A lo lejos, al este del jardín había una enorme alberca, Axe sonrió, le encantaba nadar, nacer en un país rodeado de cálidas aguas le había hecho adorar el mar desde pequeño, y vivir en este gran parte del día disfrutando de las delicias de la naturaleza.
El ligero gruñido en su pecho le avisó que Igna estaba de vuelta, sonrió.
⎯Bienvenida a casa, pequeña loba⎯susurró bajito como un secreto entre ambos, los mechones oscuros de su cabello batieron al viento⎯Pensé que esta vez, habías decidido no volver⎯la figura de Igna apareció en su mente, moviéndose de un lado a otro con su pelaje blanco.
«No te librarás fácilmente de mi, Axe Noir».
⎯Como si no lo supiera⎯aceptó divertido, la loba se detuvo y acostó, Axe no lograba ver más allá de la oscuridad⎯¿Me dirás a dónde fuiste?⎯Igna negó y acomodó mejor.
«Hay cosas que sabrás en el momento adecuado, mientras, solo ten mucho cuidado, pequeño. Eres un omega que proviene de una línea de sangre extraña,y próximo esposo de una monarquía en declive». Sus palabras fueron como un canto, Axe se irguió, dando la espalda al paisaje.
⎯¿Qué quieres decir con eso?⎯preguntó frunciendo el ceño, más solo encontró el silencio⎯¿Igna?⎯intentó una vez más, sin embargo la loba no permaneció en total mutismo, entonces Axe entendió que no obtendría respuesta alguna.
________
Karel sabe que para Erwin las cosas no estaban de ninguna forma bien, el alfa parecía un animal enjaulado, furioso y al mismo tiempo resignado, como si ya el peso de su existencia fuera suficiente para elegir acostarse e intentar no morir soportando tal cosa, de hecho si el beta no lo conociera bien quizás no se habría dado cuenta, primero que todo, el día anterior no habían sido el mejor, antes de que confirmaran que el príncipe de Asmax había arribado a las tierras de Craenia, hasta ese preciso instante, Erwin Feret había luchado con todo con tal de convencer a su padre y rey sobre no llevar a cabo el matrimonio, utilizando excusas raras que tenían que ver "con la independencia y el derecho propio de un alfa fuerte, atractivo y tan buen partido como él a elegir su destino, y el sacrilegio que presenta casar a alguien a su edad y con todo un futuro por delante", a lo que Eric no prestó atención en lo absoluto y solo lo mandó a callar con una gélida mirada que casi hace a Karel atragantarse con el jugo que estaba tomando para ese momento.
Sin embargo ya todo estaba en marcha, Erwin se casaría, y Karel debía reconocer, por su salud mental e innecesaria necesidad afiliada a una sinceridad desmedida, que Axe es hermoso, totalmente atractivo de una forma rara para sus gustos. Axe es un omega alto, delgado, esbelto y muy bello, con una mirada desafiante y un porte que deja en ridículo a los mismísimos dioses, el omega pelinegro es un como aquello que nunca alguien ha visto y el simple hecho de tenerlo de frente impresionar por completo y para toda la vida, con su cabello largo, y esa sonrisa llena de secretos que oculta todo el veneno que suelta al hablar, algo que a Karel le pareció totalmente divertido, fue ver a su padre tan alterado con el omega e intentar disimular al respecto.
En Craenia mirar de más a un alfa siendo castas menores puede ser considerado una ofensa e incluso una declaración de guerra, muchos betas así como omegas, hombres o mujeres, en supuestas disputas de poder, habían sido asesinados por ello o sometidos a tortura, y era considerado como algo totalmente normal. Entonces aparece este hombre y se planta con tal soberbia delante de tres alfas, dejando sus puntos claros y sin miedo alguno. Karel casi se muere de la emoción allí mismo.
Karel ha oído mucho acerca de los súbditos de Asmax, salvajes que aún viven con su lado más primitivo y en completa sincronía con su lobo. Karel al ser un beta realmente ni siquiera tenía uno, de hecho era la única casta que no portaba una segunda alma, incluso si eran lycans al igual que el resto. No obstante, en Craenia tales prácticas son vistas como un total disgusto, el simple hecho de pensar en cambiar y correr por ahí en cuatro patas era una locura. Karel rió para sus adentros y casi sintió pena por su hermano, Axe no sería fácil de persuadir y podría jurar que le daría una guerra terrible a Erwin, incluso su séquito daba miedo, incluído ese chico omega, el de cabello blanco, alto, con músculos definidos y mirada feroz, todo lo contrario a lo que podría ser un omega, y no es como si el chico pelirrojo, no fuera igual de atractivos, tragó con fuerza y apretó las piernas, joder, cálmate Karel, necesitaba salir a despejar y ver algunos conocidos. Sí, eso estaría muy bien.
Karel dio un ligero respingo cuando un Erwin muy cabreado se sentó cerca de él bufando como un toro embravecido. Karel lo observó entre divertido y temeroso, su hermano daba miedo cuando quería.
Erwin levantó la vista mirando hacia la nada como si esta le fuera a dar alguna respuesta, con su aroma pululando alrededor, tanto que incluso para Karel que apenas percibía los aromas, comenzaba a ser difícil de tolerar.
Justo ahora para definir el estado de Erwin Feret, utilizar la palabra "enojo" sería muy poco aclaratorio. era peor, por muchas y pocas cosas: Primero lo lanzan a un casamiento arreglado con el príncipe de Asmax, traducción, "Con un omega salvaje y bocón", que ni siquiera le atraía, su; su lobo gruñó ante tales palabras, y Erwin jura que lo vio alzar una ceja como si estuviera cansado de escuchar lo mismo. El pelinegro rodó los ojos y alejó la imagen, volviendo a estar solo en su mente, sintiendo la furia corroer sus venas.
Después de tener que finalmente aceptarlo-porque no le queda más remedio-conoce al tal Axe Noir, o más bien los presentan para llevarse la sorpresa de que es un omega con algún complejo extraño de superioridad de casta-cuando está en lo más bajo de la pirámide-y un sentido de la cortesía algo retorcido llena de sonrisas cínicas y palabras dulcemente venenosa. Es que a él nada puede irle bien, solo le queda esperar a la boda y entonces, con toda potestad, confiaría a ese omega, a una vida tan solitaria y silenciosa como le fuera posible y debe ser, sí, eso haría. Erwin no tenía planes de poner las cosas fáciles a ese omega, con ese aroma empalagoso, con esos ojos grandes y brillantes, por la diosa; desvió la mirada a un lado encontrando los verdes orbes de Karel con total atención en él, suspiró.
⎯Deja de mirarme como si fuera una bomba de tiempo, y solo dilo⎯instó con la molestia evidente fluyendo por todo su cuerpo, sabía que su aroma debía estar por toda la habitación, específicamente la pólvora, por alguna razón cuando estaba muy enojado o estresado este salía por borbotones y se volvía picante.
Karel apretó los labios alzando una ceja, intentando no sonreír debido a las calamidades que azotaban a su hermano mayor lo cual le estaba resultando más que difícil. Los hermanos Ferets habían despertado temprano y mantenido dos reuniones, una con la guardia real de la corona y otra con el concejo del reino, y ahora se disponían a descansar en uno de los tantos salones creados para el disfrute de la corona y sus invitados.
Karel ahuyentó la risa que amenazaban con salir de su garganta y colocó en su lugar, una expresión seria y serena, mientras observaba a su mayor.
⎯Oh, mi querido Erwin⎯el pelinegro lo observó con un brillo animal y amenazante⎯Fenrir te está haciendo pagar todos los pecados que cometiste en mil vidas con este matrimonio—rió feliz dejando salir su aroma a café en ráfagas-incluso si él mismo no lo notaba-emocionado de ver a su hermano tan estresado por un omega—El diablo salió del infierno para saludar a los mortales, tiene cabello n***o, huele delicioso y es tu futuro esposo—le palmeó la espalda con soltura—Felicidades, príncipe heredero, que la Luna bendiga su unión con una larga y feliz vida matrimonial.
Erwin se pasó la mano por el rostro y gruñó bajo, justo ahora renunciar a su título de "Príncipe heredero" no suena mal. Maldijo indignado, ¿A quién quiere engañar?, él no lo haría, menos por un omega lengua suelta. «Es un omega Erwin», se dijo a sí mismo, «Un simple omega, y tú un alfa, la suerte y el poder te acompañan, el príncipe omega es quien debe preocuparse por su futuro, uno que tú decidirás a tu antojo».