Capítulo 4: Fé y Miedo.

1732 Palabras
Entra en las habitaciones y suspira con fuerza, lleva solo cinco minutos allí, y comparado con todo lo que le espera le quedaba todo un camino por delante, «Apenas el primer día», se dijo, «Y ya quiero regresar. Irme tan lejos como me sea posible y nunca regresar», sí, eso era exactamente lo que haría si las razones para quedarse no fueran mayores a las tentaciones de correr lejos. Se pasa la mano por cuello, le duele todo el cuerpo, su loba parece haber entrado en algún estado de tranquilidad, gracias a Fenrir, ya ha tenido suficiente de ella por lo que resta del día, el gruñido lejano en su conciencia le dijo que Igna no estaba alejada del todo y le había escuchado, Axe sonrió e intentó hacerse un moño el cual cayó como cascada nada más soltó el cabello recogido. Mira alrededor, la habitación es amplia, iluminada, pero tan sencilla que las cabañas más humildes de Asmax se sentirían ofendidas, se quita las botas y deja que sus pies besen el suelo, este es de madera y el toque es frío contra su piel, las cortinas son rojas, tan brillantes que podría decirse fueron bañadas en sangre fresca, las tocó y no eran suaves, podrían usarse fácilmente como lija. Mira la cama, amplia, toca las sábanas, seda, aspiró el aroma, limpias, al menos tuvieron la decencia de darle eso. Mira a un lado, el tocador, amplio, de espejo doble, suspira con cansancio, necesita dormir. Mira de nuevo la cama y frunce el ceño. ⎯¿Asustado, omega?, ¿Temes que algún alfa haya dejado su semilla allí?⎯la divertida voz de Cedric llegó venenosa y sonriente a su espalda, el príncipe omega resopló como si tal idea pudiera parecerle demasiado divertida. ⎯Tendría suerte si ese fuera el caso, con los minutos que llevo aquí creo que mi vida s****l a partir de hoy será lo suficiente triste para hacerme caer en completo desdén⎯hizo una mueca como si realmente fuera una tragedia⎯Al menos puedo oler el goce de otros⎯se encogió de hombros con fingida inocencia, Cedric lo miró sin dar crédito mientras Axe comenzaba a cambiarse, tomando una de sus tantas horquillas para recogerse el cabello, de una de las bolsas sobre la cómoda. ⎯El rey Kellar realmente no conoce a la joyita que guarda en palacio como si se tratara de una frágil flor⎯Axe ríe cantarín, «sí lo sabe», piensa. Cedric lo abraza por la espalda y deja un beso en el delgado cuello, Axe gira entre los brazos contrarios, dejando que ambos pares de orbes choquen y hablen sin necesidad de palabras, aguamarina y miel, Cedric es un omega hermoso y tan golpeado por la vida que Axe no puede evitar sentir amor y respeto por él. El príncipe acarició la mejilla contraria con suavidad y acercó hasta dejar un beso en mullidos labios, contacto que Cedric no dudó en profundizar y disfrutar. Axe le tomó del cuello y pegó ambos pechos mordiendo el labio inferior de Cedric, el aroma de ambos llenó la habitación, sin embargo más que excitación había cariño y protección bailando alrededor. Los omegas se separaron y miraron a los ojos, Axe apretó los labios y dejó caer el rostro en el pecho de Cedric quien lo abrazó con fuerza. ⎯Todo estará bien, Axe, lo prometo, saldremos de esta, las cosas mejorarán, quizás ni siquiera debas casarte⎯Axe asintió y sonrió alejándose y caminando por la habitación. ⎯Eso espero Cedric, realmente rezo porque tu deseo hacia mí se haga realidad. Ninguno de los Feret me gusta, parecen tan cerrados, como si fuera necesario esconder todo de sí mismos detrás de una pared⎯ladeó la cabeza, algunos mechones del oscuro cabello se movieron con soltura, comenzó a quitarse las gangarrias y posteriormente la ropa⎯Estoy seguro de que harán todo porque me adapte a ellos, y dado que soy el omega, tendré que quedarme aquí. ⎯No va a ser un real sacrificio ¿has visto bien a tu futuro esposo?. Si fuera yo, le daba una mordida⎯soltó Cedric alzando las cejas repetidas veces, Axe examinó su rostro largos segundos antes de reír y negar. ⎯No lo niego⎯aceptó mordiéndose los labios con las mejillas rosadas⎯En otras circunstancias no me importaría meterlo en mi cama, ni a mí, ni a mi loba⎯Igna gruño en acuerdo, maldita calenturienta, Axe suspiró recordando a Erwin⎯Aunque todo su atractivo se pierde entre esos ojos fríos y expresiones de frustración. Cedric se alejó hacia una de las butacas y se dejó caer cansado. ⎯De tal palo tal astilla. ¿Has visto al rey?. ¿Aspirabas que él fuera diferente?. Incluso la reina parece tener algún tipo de desapego al mundo⎯dijo Cedric solo un poco más serio, viendo el cuerpo desnudo del omega, Axe sin cohibirse en lo absoluto fue a donde debía estar colgada toda su ropa, un vestidor enorme separado por una pared de mármol, Cedric resopló, ese omega era el descaro en persona⎯Deberías pensar en ello, Axe, esto mismo...⎯señaló a ambos, incluso si él omega estaba del otro lado de la pared y no lo veía⎯Podrían acusarnos de traición⎯la negra cabellera se asomó y le miró con una ceja alzada. ⎯¿Qué haces aquí entonces, omega?⎯preguntó divertido saliendo con una larga bata azul prusia de seda colgada en el antebrazo, aún sin vestirse, sus largas piernas, muslos gruesos y anchas caderas a la vista. Cedric observó el vientre plano, y la cintura diminuta, Axe tenía el equitativo conjunto entre su figura masculina y el perfecto toque omega que le hacía ver femenino, contrario a él, quien no lo era en lo absoluto. Axe tenía un trasero voluptuoso, cabello lacio, brillante y oscuro, tan largo que sería la envidia de muchas omegas mujeres, era como ver la bendición de los dioses en persona, desde su nacimiento se ha creído que Axe fue bendecido por el misma diosa Luna y el dios Fenrir, porque no se podía explicar cómo podía ser tan hermoso, si Cedric fuera alfa o por lo contrario, si Axe lo fuera, no hubiera dudado en unirse con él, sin embargo Cedric dudaba enamorarse de cualquiera para llegar a ese paso, «no después de él}, aunque eso no le quitaba el goce carnal. ⎯¿No te bastó con la reprimenda del señor Poatta, mi querido Cedric?⎯el moreno estiró la mano y lo jalo hacia él, viendo una sonrisa adueñarse del rostro del príncipe omega, viéndose totalmente radiante. Cedric había llegado junto a al omega a sus aposentos e incluso cuando Abraham lo había mirado con ojo acusador, dividiéndose entre mirar mal al príncipe y a su parecer guardaespaldas, Cedric había ignorado por completo al pálido hombre e incluso entrado al cuarto después de Axe, este sin siquiera darse cuenta o sin importarle siquiera un poco. Abraham para ese entonces había bufado como bestia enojada y dicho que era una falta de respeto el hecho de que alguien ajeno al alfa Feret-hijo mantuviera presencia en los aposentos del futuro omega de la corona. Axe había alzado una ceja y escondido su sonrisa, y Cedric miró al beta con cara de aburrimiento intentando no golpear esa ropa cara y boca petulante, optando por salir de ahí con un insultado Abraham detrás, siendo conducido a las habitaciones de invitados con el resto del séquito que intentaba no reír a su costa. ⎯Deberías mostrar más respeto. Axe se acomodó, cualquier otra persona en su lugar ya habría perdido la cabeza, porque incluso siendo ambos omegas, el deseo iba más allá de la casta, Cedric sabía de eso mejor que nadie, pero no con Axe, podrían perderse en la piel del otro, pero en sus corazones nunca sería llenado por un deseo febril, sino más bien por un cariño verdadero y una protección inigualable. ⎯Mi respeto está contigo y Asmax, así como mi lealtad y favor⎯dejó que su mano derecha se moviese y colara en el grácil cuello moviendo los grandes dedos y apretando sutilmente a su alrededor, Axe cerró los ojos ante la caricia y se dejó hacer, Cedric lo observó con una sonrisa, y sabiendo que no valía la pena tentar la suerte, decidió que era hora de irse, lo jaló brusco y rápido acercando ambos rostros, respirando sobre su cachete donde depositó un beso con los labios abiertos, Axe abrió los ojos y le miró ambos concentrados en el otro, bebiendo cada emoción reflejada⎯Quiero que seas feliz, nunca lo olvides, mataría por ti, moriría de ser necesario, te amo Axe y eso nunca va a cambiar. El omega lo miró con ojos brillantes y se acercó solo lo suficiente para dejar un casto beso en los labios ajenos y alejarse, Cedric ni por un segundo cerró los ojos, y Axe sonrió tocando su mejilla con la mano izquierda mientra aún aguantaba el camisón con la otra. ⎯La vida nos recompensará algún día y cada sacrificio vendrá en bendiciones hacia nosotros. Mientras eso llega que la gran madre Luna siempre nos cuide bendiga, Cedric⎯susurró. ⎯Así sea Axe, así sea. Cedric le sonrió una última vez y con cuidado se levantó de la silla, dejando un beso en su frente, saliendo de la habitación, no sin antes cerciorarse de que no había nadie cerca. Axe vio la puerta ser cerrada, suspirando ante el sonido de la soledad, caminando hacia la cama, cayendo en desnudo en ella. Gira el rostro hacia un lado y deja ir una lágrima, le duele la cabeza y el alma, aún así intenta que su fe no decaiga. La lucha recién comienza, lo sabe, la familia Feret tiene una historia tan turbia como la noche oscura, Axe puede sentir miedo corroe sus venas, miedo a ser otra alma caída entre las garras de la monarquía Feret, y pese a todo se dice a sí mismo que debe mantenerse fuerte, recordándose a sí mismo que no estaba solo, Cedric, Iliana, Evanik, todo su séquito, personas que no lo dejaría, y él confía en ello. Levantó la vista al techo y susurra una oración a Fenrir. Pide que los dioses valoren su sacrificio en causa justa, que nada sea en vano, que todo sea recompensado. Se endereza en la cama y pone el camisón que acomoda sin prisa, asegura la puerta de la habitación y ventanas, la desconfianza siempre presente, abre las sábanas, listo para ir a dormir. Finalmente cierra los ojos, soñando con viejos y bellos parajes, por cortesía de Igna, su loba.
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