REINO DE CRAENIA
OFREA
PALACIO
CORONA FERET.
—Me presentó ante usted, príncipe—fueron las palabras de Eric, extendiendo la mano esperando a que el omega dejara caer la suya en la propia, besando la misma—Su padre debe haberle informado de la situación actual en que nos encontramos, y por demás la razón de su llegada a Craenia.
—Mi padre solo se ha tomado el tiempo de decirme lo justo y necesario, rey Eric—la voz de Axe fue dulce y tranquila, el rey observó la sonrisa en su rostro y el brillo en sus ojos, no era el único al pendiente del omega—Hay cosas que solo el líder debe conocer, me conformo con saber que este acuerdo beneficia a ambos reinos—finalizó observando alrededor, a cada uno de los presentes.
⎯Es usted un omega muy inteligente, príncipe. Espero y su viaje estuviera repleto de paz. Sea bendecido por la luna, Craenia lo recibe⎯recitó Eric Feret, con una venia que Axe jura hizo doler la espalda del viejo lobo, pero no fue menos elegante que la que él mismo habría hecho.
Axe ha tenido tantas oportunidades de viajar, viajes que le permitieron conocer razas y culturas completamente ajenas a la propia, brindando enriquecimiento del conocimiento a su espíritu, y aún así nunca ha existido mayor verdad que el hecho de que los lobos son excepcionales, los verdaderos bendecidos de los dioses, con una mejor conservación física. Muchos decían que los lobos parecía tener un pacto con la vida y el propio dios Fenrir, uno que podría considerarse satánico, permitiéndoles envejecer extremadamente lento, y pese a todo, mayormente, en buen estado. Debía reconocer que el rey Eric, así como su propio padre y tantos otros alfas, eran un claro ejemplo, la voz de Eric era lo más parecido a un viejo ron, melódica y atrayente como la de la mayoría de los alfas.
Axe pestañeó lentamente, cuando su loba, Igna, gruñó a la nada caminando intranquila alrededor de su mente, aparentemente alterada, la atención de la loba parecía estar inmersa en algo o alguien, más allá de la figura del rey.
Axerepasó la vista sutil alrededor, intentando encontrar el motivo de tal comportamiento, cambiando el peso de un pie a otro, siempre cuidando el no dejar salir su aroma, con su cabello largo y oscuro batiendo a la briza que que entra por los inmensos ventanales de la sala del trono, trayendo consigo una dulce fragancia de rosas.
⎯Mi sinceridad es plena, cuando le digo que nos esforzaremos en brindarle una buena experiencia, pese a todas las dificultades que hemos presentado durante años en cuanto a relaciones⎯la voz del rey Eric volvió a llegar a sus oídos—Ahora somos un mismo reino contra la amenaza que viene.
Axe sonrió intentando disimular la incomodidad que le creaba estar entre tantos alfas alfas, «No es porque sean alfas, solo no confías en ellos», resopló su loba en tono divertido.
La extrema y forzada amabilidad de Eric era desesperantes a niveles elevados, entendía la situación, y la enorme necesidad de conservar las apariencias y no hacer nada que pueda poner en peligro la alianza entre ambos reinos, él mismo era prueba de ello, si no fuera por la guerra, Craenia y Asmax nunca hubieran reanudado cualquier intercambio diplomático, a menos que fuera frente al gran concejo, lleno de viejos cascarrabias, que a su opinión estaban de más en la tierra.
Dio un ligero asentimiento y mantuvo su sonrisa, se forzó a sí mismo a relajar su postura, y exigió a Igna que se tranquilizara, bueno, su loba no estaba interesado en escucharlo.
⎯Agradezco el gesto, mi rey, no debe ser fácil recibir a un completo desconocido en su territorio, menos con tal pasado que nos incumbe a ambos, y el fatal desenlace que carga las uniones de nuestras naciones⎯dejó caer dulcemente, Eric apretó la mandíbula y asintió, escuchando al omega.
Las puertas fueron abiertas y una joven de cabellos rubios entró dando una reverencia, antes de sonar directo a Poatta, susurrando algo a su oído, repitiendo la acción y volviendo a salir de la sala.
—Los aposentos del príncipe y su séquito están listos para su descanso, mi rey—dijo el beta con el mentón alzado y hombros cuadrados.
Axe casi se olvida de él, observó a Poatta de arriba hacia abajo conectando miradas, la superioridad que no debería existir por parte del beta casi lo enferma. Axe conocía acerca del trato a los omegas en Craenia, no obstante él ha sido criado en un ambiente donde su casta y sexo nunca ha sido impedimento para su crecimiento u excusa para ser maltratado, y ello no cambiaría solo por haber cruzado el mar, él, es un Noir, un príncipe, la Luna se caería del cielo antes de dejarse rebajar por cualquiera.
«Mal momento para sacar el orgullo a la luz, querido. Te casarás con un Feret, muchas cosas cambiarán para tí», canturrió su loba, Axe prefirió ignorarla.
⎯Viendo las buenas intenciones de usted y la corona hacia mí y mi gente, me tomo el atrevimiento de señalar un punto de partida poco certero en el trato⎯dijo Axe, la sonrisa nunca abandonó su rostro, y tomó el atrevimiento de mirar al rey directo a los ojos, también a la reina, quien se mantenía en estoico silencio⎯Me parece una falta de respeto el hecho de que mandaran a un lacayo a recibirme, a mí, el príncipe. Creo poder realmente tomarlo como una muy mala acción hacia la corona de Asmax⎯el rostro de Eric sostuvo por segundos una rigidez insana, volteando a ver a su esposa e hijos y de vuelta al omega⎯Sin embargo, y viendo su aparente buena voluntad, lo dejaré pasar, siempre y cuando, no vuelva a repetirse, mi rey.
⎯Claro que no⎯contestó entre dientes el rey, Axe quiso reír, «Hasta aquí llegó su excesiva hospitalidad», pensó. Su loba gruñó ante sus palabras, Axe no supo identificar si era por ira u otra cosa, el séquito del omega quien miraba todo con intenso escrutinio sonrió para sus adentros, orgullosos de que su príncipe no se dejara amedrentar⎯Me comprometo a ello, puede estar seguro, príncipe Axe.
⎯Solo Axe por favor, pronto seremos familia⎯pidió con total bondad, meloso y bonito, como el perfecto omega que no era.
Eric lo miró inseguro, y sintió a su alfa removerse confundido por el omega, sin embargo no pasó de allí, su aroma se reveló por un segundo y vio el rostro de Axe fruncirse en una poca disimulada mueca, bien, era algo de esperar, sin embargo no dijo nada, pese a todo estaban juntos en cualquier cosa que resultara de la unión de su hijo y el omega, necesitaba mantener las aguas calmadas, así que simplemente asintió.
⎯Ahora, con todo malentendido fuera del camino, ¿qué tal si hacemos las presentaciones formales?. Creo que ya se han retrasado lo suficiente⎯Axe asintió a las palabras del rey, quien giró hacia su familia⎯Mi esposa, la reina, Karina Feret⎯señaló hacia el área del trono.
Axe observó a la mujer, a su cabello largo, con ligeras hondas, castaño y brillante, sus ojos verdes y su rostro serio no dejaba mucho a ver, sin embargo de algo estaba seguro, era una alfa, que olía sutilmente a «Hortencias, Pino y Caramelo», dulce y refrescante pero a un nivel bajo, como si usara algún tónico o su loba quisiera ocultarse, la reina asintió hacia a Axe en saludo, el omega hizo lo mismo.
⎯Mi hijo menor, Karel Feret⎯el joven hizo una reverencia y dio una gran sonrisa, «café», un beta, uno que definitivamente nunca heredaría la corona, gracias a las leyes de Craenia, incluso si no existía otro heredero más que él⎯Y por último, Erwin, por favor, acércate al príncipe Axe.
Axe aguantó la respiración cuando el tal Erwin bajó los escalones del trono, enfundado en todo un juego de camisa, pantalón y botas negras, su cabello suelto y largo hasta un poco arriba de los hombros, desenfadado y libre, ojos grises y cejas pobladas, nariz marcada y labios finos, su loba pareció sumamente interesada, justo como hace minutos atrás, solo que esta vez, movía su cola y brillaban sus ojos mientras caminaba alrededor, como si fuera de caza y ese hombre fuera la presa.
⎯Él es quien se unirá a usted en matrimonio, príncipe Axe—dijo Eric apretando el hombro derecho de Erwin, quien asintió en acuerdo.
⎯Es un honor, omega—Axe apretó las piernas y su loba sacó la lengua, mierda, esa voz, era como miel caliente, dulce y excitante.
Erwin tomó la mano del omega y dejó un beso en el dorso de esta, «Es un alfa», recalcó su loba, aunque el aura, el porte lo gritaba a viva voz, sin embargo, Axe no sintió ni una pizca de su aroma, en lo absoluto y por orgullo no dejó salir el suyo, forzando a su loba a controlarse y sus mejillas a alzarse en una sonrisa manteniendo una postura grácil.
⎯El placer es todo mío, alfa⎯correspondió sin apartar la mirada.
Erwin mantenía la expresión cerrada e incluso tosca, algo que al omega realmente no le importaba mucho, no es como si fuera a sentirse intimidado por algo tan banal como un alfa comportándose como uno.
⎯Espero tener el placer de hacer para usted Craenia una segunda patria, príncipe⎯el tono afable utilizado casi le crea un malestar a Axe, aún así, ¿quién era él para acabar con toda la farsa que aparentemente se estudiaron muy bien los Ferets?, así que Axe sólo asintió y con delicadeza retiró la mano de la del príncipe.
⎯Claro, no espero menos de usted⎯ambos se miraron a los ojos, como si quisieran descubrir algo.
⎯Perfecto, ahora que las presentaciones están debidamente hechas, ¿por qué no va a instalarse en sus aposentos?, debe estar cansado después de pasar tantos días en el mar⎯propuso el rey sonriente.
Axe lo observó con cautela, apartando la mirada de Erwin. El omega miró alrededor y se dijo a sí mismo que era lo mejor, no quería tentar a la suerte en su primer día, menos con todo lo que aún le quedaba por delante, los Feret no eran ovejas, y el rey tenía una fama de tirano que le precedía cual lastre, miró una vez más a la reina alfa, había algo raro en ella, no obstante el interés no era suficiente.
⎯Lo agradecería mucho⎯contestó educado al rey⎯Ha sido un largo viaje desde Asmax⎯Eric asintió.
⎯Abraham lo llevará a usted y todo su séquito a sus nuevos aposentos.
⎯Muchas gracias, rey Eric.
Tanto Axe como su séquito hicieron una ligera reverencia, al príncipe omega miró a cada uno de los Feret y dio media vuelta siguiendo a un rígido Abraham que parecía correr. Noir sonrió ligeramente con diversión, nunca había sido amante de la intimidación, pero estaba en tierras ajenas, y si bien la opinión no era muy favorecedora a su gente, mantendría lejos a muchos y le ahorraría compañias no deseadas. Ya tenía suficiente con qué lidiar, de hecho a cada minuto que pasaba estaba más seguro de había algo realmente mal en todo lo que envolvía esa unión, el rostro estoico de la reina, la mirada curiosa del hijo menor, la excesiva y fingida amabilidad del rey, perfectamente reconocible cabe decir, y la resignada mirada de Erwin, no le gustaban, desde la perspectiva de Axe, eran ingredientes para crear un completo desastre.
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Eric se masajeo las sienes con fuerza mientras suspiraba y se sentaba en el trono, parecía cansado y, ¿cómo no estarlo?, toda la situación en sí le provocaría un infarto a lo mucho, se sentía lo suficiente viejo ya para estar lidiando con tales cosas.
A su lado Erwin parecía furioso incluso colérico, mientras Karel intentaba calmarlo y Karina, miró a la mujer tan pálida e impávida como siempre, chasqueó la lengua con disgusto y recordó que todo esto lo hacían por la maldita necesidad del acuerdo diplomático, que solo tenía que esperar, que era necesario, que al final obtendría recompensa.
⎯Ese omega nos ha mirado como si fuéramos escoria⎯gruñó Erwin en voz alta y claramente enojado, dentro de sí su lobo se removió, después de una ardua batalla interna para mantenerlo a raya, el animal dejó a ver sus ojos amarillos, antes de negar con su peluda cabeza y desaparecer en algún lugar en la mente del humano⎯Él traerá problemas, este acuerdo no vale todo lo que podría pasar si él intenta traernos una desgracia.
Karel miró a su hermano, este pasándose la mano por el cabello, caminando de un lado a otro, estaba fuera de sí y el beta no sabía exactamente porqué. Viendo finalmente a Axe, Karel ya sabía dos cosas sin siquiera tener una conversación apropiada con él: Axe Noir, que no era un omega común, bueno, nadie de la monarquía Noir lo era o al menos eso decían, tenían una mentalidad completamente diferente a ellos, y sabía que eso crearía problemas, aún así, no creía necesario todo este circo, se permitió rodar los ojos ante tal hecho.
⎯Igual necesitamos de la corona Noir, fueron nuestras condiciones, ahora solo debemos acomodarnos a ellas⎯recordó Eric con cansancio, casi parecía doler decir cada palabra, Erwin le dirigió una mirada a su progenitor que hizo a este alzar una ceja en clara interrogante, el menor de hijos grises suspiró.
⎯¿Por qué él?. Podría haber sido su hermana⎯Eric rodó los ojos.
⎯Erwin, por favor, te he explicado mil veces que no teníamos opción, Axe es menor que tú, Erika no, nuestra ley exige que él o la omega en cuestión no supere en edad a su alfa, en este caso tú.
⎯Hay cientos de reinos, miles de omegas⎯gritó bajo⎯No puedes darme una excusa tan pobre, alfa⎯el silencio reinó, pesado.
Erwin estaba enojado, mucho, sin una razón concreta, había algo, algo que lo tenía a punto de perder la mente, mucho más allá del acuerdo, y del casamiento.
⎯Erwin⎯llamó Karina con voz baja, ligeramente peligrosa a oídos de del alfa, Karel solo observaba el intercambio en silencio⎯Detente, es tu padre y alfa con quien hablas, no lo olvides.
Eric observó a su esposa y después a Erwin este miraba a su madre con ligera y contenida fiereza, no obstante prefirió solo asentir y dirigirse a Eric inclinando la cabeza en respeto.
⎯Lo siento alfa, es solo que no logro entender, han sido años de enemistad.
⎯Lo sé, lo sé muy bien, tu tío es prueba de ello⎯habló y Erwin le creyó triste⎯Pero Asmax es fuerte, podrá ayudarnos, nosotros solos no podríamos contra Aspor y muy pocos países se meterían en una guerra que no les corresponde. Asmax fue amenazado al igual que nosotros, y dado que decidimos no apoyar en la destrucción del otro, nos vimos envueltos en esta guerra, así que paciencia, tenemos mucho que perder si algo sale mal.
Erwin respiró hondo y luego de unos instantes asintió.
⎯Bien⎯aceptó⎯Pero dejaré algo muy claro⎯aclaró⎯Sé que el príncipe omega está criado de una forma completamente diferente a la nuestra, aún así, una vez nos casemos tendrá que tomar las costumbres de Craenia.
⎯¿Crees que eso es posible?⎯preguntó Karel divertido⎯Creo que aún no entiendes con quién te vas a casar, estamos hablando de un Noir, de un príncipe de Asmax. Yo que tú, me andaba con cuidado a su alrededor.
⎯Estoy muy al tanto de ello, Karel⎯contestó Erwin y miró a su padre⎯Pero es un hecho que no lo aceptaré de otra forma.
Eric sonrió con un brillo en los grises y viejos orbes que no parecían humanos.
⎯No espero menos de mi heredero.
Erwin asintió, Karina rodó los ojos y Karel negó, que la diosa los ayude, o esto no terminará bien.