Leia El sonido del teléfono resonó en el silencio de mi apartamento en Londres, sobresaltándome en medio de la noche. La pantalla iluminó la oscuridad con un número desconocido, y por un instante, el miedo me paralizó. ¿Quién podría estar llamándome a estas horas? Dudé en contestar, pero la curiosidad y una extraña premonición me impulsaron a deslizar el dedo por la pantalla. —¿Hola? —Mi voz sonó temblorosa, casi inaudible. Un silencio cargado de electricidad respondió al otro lado de la línea. Y entonces, lo escuché. Su voz. —Leia. —¿Martín? —Susurré, con el corazón latiendo desbocado en mi pecho. —Hola, Leia —respondió él, con la misma suavidad que recordaba. Una ola de emociones me inundó, haciéndome sentir vulnerable y expuesta. —¿Cómo estás? —Logré articular, intentando recupe

