El encuentro de la comisión que Emiliano dirigía con la de los bandidos, si así puede llamársele a los hombres que secuestraron vilmente a la dulce Sofía, se dio bajo un ataque sorpresa por parte de los hombres de la ley, los que les dio cierta ventaja sobre el enemigo, disparos y gritos retumbaban llenando el vacío del espacio al tiempo que el silencio se alejaba como huyendo de aquel duro encuentro. De un lado caían policías, hombres rectos y cumplidores de la ley, aunque algo machistas en sus posturas, y del otro los seguidores del falso duque, que ansiaba hacerse del poder que representa un título mobiliario como el que ostentaba Emiliano. El duque no perdió tiempo y en medo del humo se infiltró en las entrañas de aquella sucia y maloliente guarida, refugio de los que pretende alejarl

