Manuela Su voz atraviesa mi alma y me estremece, Axel estaba llenándome de nuevas emociones, de lujuria y deseo de lo prohibido. Pero, tengo miedo, no quiero enamorarme y condenarlo a la muerte, si Gonzalo se entera, acabará con él y con todos aquellos que osen posar sus ojos en mí. Sin embargo, ya es tarde, mientras más lo miro, más se mete en mi alma. Cierro los ojos y camino a la salida. Estoy por marcharme cuando Miranda aparece por la puerta principal. —Señorita Manuela, que alegría tenerla por aquí — expresa emocionada. —El lugar está repleto—Sonrío— ya me iba— tratando de justificarme para abandonar el local. —Venga conmigo— Me tomo de la mano y atravesamos el gentío— le quiero presentar a un amigo de la familia, seguramente usted puede ayudarlo, está buscando trabajo extra. Us

