Gonzalo Después de la desagradable charla con Janet me dirijo al apartamento de soltero de Frank. Cuando la puerta se abre, lo veo con una toalla envuelta en la cintura, parece que acababa de salir de la regadera. —¡Gonzalo! ¿Qué haces aquí? — se sorprende al observarme, creo que esperaba a otra persona. Estoy por decir algo, cuando Román apareció con una toalla secando el cabello. —Amor, ¿ya llegó la pizza?—Dice y en cuanto levanta la mirada, se queda perplejo un instante y de inmediato desaparece de la habitación. —No sabría que vendrías— dice Frank avergonzado. Respiro hondo y cierro los ojos apretando los puños, para luego relajarme. No quiero empezar esta charla con unos golpes. —No quiero inmiscuirme en tu vida. Si estoy aquí es para hablar del divorcio — camino hasta uno de l

