Enma
El mismo día en el que comenzó el juego indagué en la aplicación que había aparecido en mi celular, en ajustes solo se me iba a poner poner un apodo por debajo de mi nombre, escribiendo Enma como una alternativa para ser reconocido, me fui a dormir pensando que podría al fin descansar, pero la madrugada siguiente mi celular me despertó con la notificación de la aplicación de "Juguemos a ser dioses". La notificación declarada "aliado en peligro".
No pensé dos veces, salté de mi cama despertando a mi hermano Gabriel, que dormía en el cuarto de al lado, pero al momento de llegar a mi cuarto, lo único que viola la imagen de mí, saltando por la ventana.
- ¡¡Estás loco !! ¿A dónde crees que vas a esta hora? - Dijo mostrando su enojo y sueño por despertarlo tan temprano.
- Iré a ver a un amigo, vuelvo pronto - Le respondo a gritos y habiendo dado un salto por la ventana.
Corrí a máxima velocidad a la ubicación que me dio el celular, sin que la lluvia me impidiera sacar el celular del bolsillo, y abrí la opción que me permitía usar mi habilidad. Mientras más corría iba a hacer más notorias las chispas que salían de mis manos y que incluso podían materializarse en mis piernas.
La velocidad a la que iba era impresionante, e incluso podría decir que mi habilidad de rayo, me daba mucha más velocidad que el fuego a Marco, la distancia que me iba a tomar en una hora, se mueve en unos convenientes 12 minutos.
Lo primero que vi, fue a Marco en el cielo, con fuego azul en sus brazos y piernas, lanzando una bola de fuego azul que congeló en la azotea del edificio, sin duda, Marco no pierde la oportunidad de avanzar en el manejo de su habilidad
Apagué los rayos de mis manos y los concentrados en mis pies, era una locura, pero tenía que subir a la azotea lo más rápido posible, corrí a toda velocidad por las paredes del edificio y llegué a la cima en 2 segundos, estaba agotado y había apagado mis rayos, pero de solo ver un Marco tirado en el suelo con dos hermosas chicas, supe al instante, que eran enemigas; pude concentrar un poco de mis chispas en mi mano derecha.
Viendo también que las chicas comenzaban a ser absorbidas por el hielo que emanaba del suelo, la chica que llevaba una espada de madera, escapó de eso y se disponía a ayudar a su aliada, pensé en mi cabeza que el momento para atacar era ahora o nunca, en ese instante lancé la bola eléctrica a la espalda de la chica que se había liberado del hielo, pero estas chispas eran ahora de un color morado a diferencia del azul del que ya me había acostumbrado, traté de hacer de la esfera una pequeña que fuera lo suficiente para paralizarla, y fue todo un éxito, ahora solo quedando la chica de la espada de madera, hice una entrada algo exagerada, poniendo una rodilla y una mano en el suelo congelado y con una sonrisa.
– Oye Marco ¿Cuál es el punto de ser aliados si vas a pelear solo? – Cuestione en mi entrada triunfal.
Lucy
El ambiente cambió rápidamente, lo que parecía una pelea sencilla, cambió porque Leonora estaba paralizada, si duraba mucho tiempo sobre la misma posición, el hielo comenzaría a subir por mis piernas, además Leonora podría perder en el juego si llegaba a recibir un ataque más, el sujeto del rayo me lanzó una bola eléctrica que corté con mi espada de madera, misma que al no ser conductora me daba una buena defensa contra él.
– Escucha niña de la espada, estás en un pésimo escenario, ríndanse tú y tu amiga o con una simple chispa te paralizaré – Pidió mostrándose arrogante a tal punto que comenzaba a molestarme.
Ese sujeto me molestaba a un gran punto, más que nada porque yo ya lo conocía y él no recordaba mi nombre, a pesar de que habíamos sido compañeros de escuela por al menos 2 años y nunca me notó, ahora esto era personal.
Me teletransporté detrás de él y le di un fuerte golpe en la nuca con mi espada, me había preocupado un poco de manera inconsciente ya que pensé que lo había lastimado mucho, pero mi enojo me había cegado, ahora Emmanuel o Enma como prefería que le dijeran, estaba en el suelo y me estaba dedicando una sonrisa aún bastante altanera y molesta.
– ¿Por qué sonríes, idiota? – Cuestione poniendo mi espada de madera sobre su cabeza en señal de que si se movía lo atacaría al instante.
– Por esto ¡Marco ahora! – Respondió haciendo que me pusiera en alerta, rápidamente vi a su aliado que llevaba en sus brazos a Leonora, mientras levitaba en el cielo, pensé que me atacarían juntos, pero algo planeaban, mire de nuevo a Enma quien desde el suelo, me señaló con su dedo índice y sacó de él unas chispas.
– ¿Ese es tu intento de paralizarme? – Cuestione hora siendo yo la de la sonrisa altanera y presuntuosa, era ridículo, estaba agotado y no podía atacarme desde su posición, la victoria ya era mía.
– No, es este, mira donde pisas – Dijo en un suspiro de alivio, él tenía razón, el hielo ya no me absorbía y eso me parecía raro, cuando vi a mis pies, el hielo se había descongelado y en su lugar estábamos sobre un enorme charco de agua que se extendía por toda la azotea.
- El agua es buen conductor de electricidad - Dijo el aun con alivio en su hablar, él puso su mano en el suelo y las chispas pasaron por toda la azotea iluminando como un flash el suelo del lugar, la persona que menos hubiera querido era quien me había vencido, su ataque me había paralizado, ya era mi fin, cuando estaba a punto de caer al suelo, Emmanuel rápidamente se paró y me detuvo.
No sé qué odiaba más, si el hecho de haber perdido contra él o el de tener al imbécil de Enma tocándome.