—¡Basta, ¿te has vuelto loca?! —Déjame... —Me quedé en shock al sentir sus suaves y delicados labios sobre los míos. No era un beso, solo mantenía sus labios sobre los míos, sin hacer ningún movimiento. Fue alejándose lentamente hasta que nuestros labios ya no se tocaron. —Perdón... —Sin más se fue dejándome ahí parada. Rocé mis labios con la yema de mis dedos y cerré los ojos. Por primera vez pude sentir su aroma, era fresco y suave. Mi interior se regocijó de felicidad mientras saltaba con emoción. ¿Qué era está sensación en mi pecho? Ian no lo había pensado, había actuado impulsivamente a besarla. No iba a negar que hasta algún punto la chica era linda, y verla de esa forma tan devastada le causó algo extraño. ¿Quién era realmente esta chica rubia?, se preguntó Ian. Sol —Sol...

