El mundo es un pañuelo.

3422 Palabras
Llego el lunes feliz, Nicole me ve, me abraza y me saluda como siempre. Yo sonrío y me siento a trabajar. Me gusta esa capacidad que tiene de ''hacer como que nada pasó’’ después de todo estamos en el trabajo. En el almuerzo estuvimos como siempre con nuestros compañeros. Menos Kate, que para mi sorpresa está escuchando a su primo con cara de angustia ¿Qué le dirá para que esté así? Él le acaricia el cabello con una sonrisa lastimera, mi sorpresa es tal que creo que me vio. Cuando sentí su mirada hice como que no vi nada y desvío la vista ‘’¡que linda es esa mancha en la pared!’’  Espero que con los besos, Nicole me haya traspasado esa habilidad jodida de disimular. Porque al menos yo, soy de las que mienten y les da ataque de risa. La veo algo afligida en el trabajo, a veces es como si mirara la pantalla pero a la vez no y dejará de teclear. ¡Qué rayos! A la salida la veo ponerse su abrigo. ¿No se quedará? Como siempre Nicole me da un besito coqueto en la cara y se marcha. Yo camino hacia el mesón más alejado ‘’como que no quiere la cosa’’ -Kate… ¿Todo bien? Me mira fijo y me pongo algo nerviosa me acomodo el cabello y al bajar el brazo, paso a botar su calendario en el mesón. -Mientras no botes algo sobre mi cabeza por error, diría que si.- Dice colocando el calendario. -Hey, sólo es… un problema.- Ella sonríe sin mirarme. –No te burles.- me indigno un poco entretenida. -No creo que sea un problema.- murmura.- Puede que seas algo despistada. -Bueno no tengo que ser despistada para saber que tienes cara de tragedia. Me mira y frunce el ceño. Trago saliva. Esto me pasa por intrusa. -¿Por qué tendría que decírtelo a ti? -Pues, porque soy tu compañera de lectura. -Nadie te obliga.- dice tomando sus cosas. -¡Bien!- mascullo enojada. Me da una mirada y se va sin decir nada. Voy al baño a echarme agua fría en la cara, ¡estúpida Kate! Miro la vitrina y pienso en si puedo leer algo hoy, pero me hierve la sangre pensar en libros. Bajo después de guardar mis cosas y tomo el ascensor, apenas abro la puerta escucho unas voces. -¡¡Deja de complicarlo más!!- … -Cierra la boca- ¡Kate!- Déjame tranquila. -Es que no lo entiendes, fue cosa del momento. ¡Nunca más la vi! -No me importa. -… ¡Ni eh visto a nadie más! ¿Ni un poco de consideración con eso?- prosigue. Camino, reconociendo esa voz, sintiendo que mis tripas desaparecen lentamente. Escucho un gimoteo -Debiste haberlo pensado antes. Veo a Kate y me quedo de piedra con la boca abierta, esta con la cabeza hacia abajo y Jessica la tiene de los hombros ¡ESA! ¿¡CON KATE…!? -¡Por un coño! ¡ya ha pasado un año Kate! Me duele el pecho de sólo caer en la cuenta de que ella es la victima de esa historia.   Levanta la cabeza, puedo ver sus lágrimas brillando en su pálida piel. Nunca en mi vida imaginé verla así. -Nunca te lo voy a perdonar…- Dice con su tono monótono. Sin embargo puedo ver una tras una las lágrimas, con sus manos se cubre los ojos y baja la cabeza. Siento un miedo terrible pensando en que quizá, el sistema nervioso le juegue una mala pasada. -Sólo fue un magreo Kate, ¡no eh vuelto a tocar a nadie! No sé cómo rayos estoy caminando, mis pasos son tan ligeros que creo que se deben a que la rabia que tengo sube como un volcán hasta mi cerebro; o porque me preocupa que le haga daño agitándola así de los hombros… De todos modos que esa perra malnacida la toque ya es suficiente estímulo. Jessica desvía la mirada y mi puño se estrella en un pómulo de su cara. Cae al suelo, huelo levemente a alcohol, joder esta mujer sí que se echó a perder. Me pongo del lado de Kate, al frente de donde cayó la perra esa, escucho débiles sollozos en mi espalda. Pero la idiota que tengo al frente ya la ha molestado lo suficiente. Tengo que ayudarla de alguna forma ¡y no puede ser a golpes! -Que mierda, ¡yo a ti te eh visto!- Se enoja mirándome.- ¡¿Acaso la conoces?!- se pone de pie débilmente. -Si- digo apretando los dientes. –Lárgate. -No me pienso ir de aquí, que te hace pensar eso zorrita. ¡Esto es entre ella y yo!- grita -Ya no más… ella… ella está conmigo- digo tragando saliva esperando a que sea convincente. Quizá con la rabia que tengo, lo deje pasar. Por la cara que puso me creyó… -¡Eso no es verdad!- grita viniendo hacia mí. Pero está tan fuera de sí que la empujo y ya. Creo que le gano por un par de miserables centímetros que no pienso desaprovechar. -¡Me la quitaste!- Dice mirándome con un odio que me da algo de miedo. -Tu sola la perdiste Jess.- Digo tratando de razonar. Me da una mirada, retrocede. -Esto no se va a quedar así. Se va en un auto y lo que más me indigna, es que la perra conduce bien a pesar de tener alcohol en la sangre. Mierda sólo pido que no vuelva. Giro la cabeza esperando ver a Kate detrás pero no está, va a su auto. La miro incrédula, noto que está algo tiritona y espabilo. -¡¿Te quieres matar?!- Digo cerrando su puerta de golpe. -Déjame en paz- murmura tratando de echarme a un lado. -No Kate, espera.- suplico. -Alejandra lárgate- me mira y sus ojos están algo rojos. El dolor que veo en ellos me deja mirándola largo rato. Sus ojos de aguan de nuevo y la abrazo fuerte. Se aferra a mi blusa cerca de los hombros y llora desconsolada. Me quedo en silencio oyéndola sollozar, en estos momentos es cuando pierdo toda mi fe en el amor. ¿Cuánto habrá tenido que aguantar por esa perra? La aprieto fuerte y ella no pone objeción. Me recargo en su hombro.   -Sácame de aquí.- Susurra. -Déjame llevarte. – le digo en voz baja sin soltarla. Asiente débilmente. La subo a mi auto. Vamos al edificio. Tomo una drástica decisión al subir al ascensor, la veo levantar su mano y la bajo con delicadeza. Aprieto el 8. Kate me mira -Creo que has estado demasiado tiempo sola. -Sólo necesito…- y sus ojos expresan lo que quería decirme. -Lo sé, ven conmigo. Prometo que no seré una molestia. Entro con ella a mi habitación. La recuesto y la apego a mí como estábamos en el estacionamiento. Algo me dice que no había llorado antes. Pobrecita enserio… sé que quizá sea molesto compadecerse, pero ¡¿acaso se puede sentir otra cosa?! Además es Kate joder. Es tan… no sé, no me imagino como pudo haberla engañado. Cierro los ojos y me recargo inconscientemente, beso su frente y me recuesto oliendo su cabello. Me recuerda a cuando desperté con el abrigo… mientras ella cesa sus llantos yo me voy relajando.   4 horas después. Despierto abrazada a Kate, ella tiene su brazo en mi cintura y respira tranquilamente, acaricio su cabello y en la penumbra veo su rostro, es bastante bonita, aún no creo que tenga 30. Sonrío recordando su rostro enojado, parece más joven que yo incluso, aunque solo nos llevamos un año de diferencia. Decido ir a buscarle una pastilla, apuesto a que le dolerá la cabeza cuando despierte; así que encuentro unas y saco un vaso de agua. Regreso y veo sus ojos abiertos con una mirada desolada a la cama. -Toma- le acerco ambas cosas, me mira frunciendo el ceño. -Es para la cabeza. -Ah- murmura. –Gracias. -De nada- digo mirándola algo perdida.  Me devuelve el vaso y lo dejo en la cocina. Regreso y me recuesto al lado, ahora que está tranquila me da vergüenza acercarme. -¿Quieres hablar?- digo de la nada recordando. -No lo sé- suspira. La miro y ella me observa. -Alejandra… -¿Si? -¿Por qué se conocían? ¿Debería omitir la parte en que me trataba de coquetear? Decido que sí. -Un día, estaba en el bar que ella frecuenta…ESPERA… -digo sentándome. Ella pega un salto y me mira indignada.- ¡¿TE GUSTAN LAS MUJERES?! -No, fue todo un montaje.- Me mira horrible. -Ya ya, lo siento. En fin estaba en la barra y hum ella me habló, y nos pusimos a conversar. –Me mira fijamente.- Y pues, me conto…. todo... creo. -Genial- suspira.- No quiero saberlo. -Yo tampoco quería saberlo, me sorprendió mucho y jamás imaginé que fueras tú. – murmuro. -Sólo dime una cosa…- dice algo triste.- ¿No fue la única vez verdad? Me mira y sé a qué se refiere. Resoplo -No.- Ella se acurruca y me dan ganas de acercarme pero me quedo con cara de ‘’me mandará a la v***a’’ hasta que me mira. -Kate, no es mi intención reabrir heridas y es probable que ya lo sepas pero…  No le creas ni lo más mínimo y menos lo que te dijo hoy; que se joda. –Recuerdo enojada cuando se besó con la pelirroja en el bar. -Sabes, no es tanto por lo que pasó, eso simplemente lo acepté, no había nada que hacer… Es más que nada que ya estoy podrida con esto.- dice – trato de superarlo y reaparece siempre.- suspira. -Bueno técnicamente ahora que tienes novia, supuestamente. Quizá te deje en paz.- Digo mirando la pared. -No lo sé, eso espero. Lo siento por las molestias.- Susurra. -No es ninguna molestia-digo pensando en la mentirilla. -No es eso, probablemente aparezca.- Dice jugueteando con sus manos.- Es muy insistente. -Entonces tendrá que traer una bolsa con hielo- me indigno, las comisuras de Kate se tensan, la miro creída. -No me imagino como alguien así estuvo contigo- me sincero. Si, ahora es cuando lo echo todo a perder. El rostro de Kate se vuelve serio. -Ella no era así. Supongo que la gente cambia. -Pero el amor no. – Digo obstinada. -No lo sé.- murmura. – Si de algo no quiero saber es de amor. -Oh vamos, no puedes prohibírtelo sólo por una zorra egoísta que sólo piensa en su… -Ya entendí.- masculla.- De todos modos me la hiciste difícil- me mira levantando una ceja. Vaya, así que sabe poner caras sexys. -¿Por qué? - Le contará a mis ex amigas tu mentira… espero que no frecuenten el mismo bar.   -Se joderan bien jodidas. – Digo solemne -¿Ex amigas? -Ya sabes, le creyeron más a ella el arrepentimiento. -Que lindas- ironizo.- ¿Qué acaso creían que había salvación de relación?- aventuro. -Eso pasa cuando perteneces al mismo circulo.- bufa.- Algo como ‘’llevan años’’, ‘’son cosas que pasan’’. -Putas- me indigno.  – Putas todas- me cruzo de brazos, miro a la pared. Me mira divertida. -¿Estás haciendo maña? -Soy una mujer adulta, seria, madura y responsable… -… que estira el brazo y bota algo- susurra. Hago un puchero, da una risita débil. Se incorpora en la cama. -Tengo que irme. -¿¡Tan tarde!?- me mira -Vivo abajo. -Ah cierto- recuerdo.- ¿Quieres que te vaya a dejar? -Puedo llegar tranqui- me toca la cabeza quedamente y se para- Tengo que bañarme eh ir decente mañana al trabajo. -Ah cierto- Mierda a todo esto yo también necesito bañarme. Ella se va y me baño. Me recuesto en el lado que estuvo Kate. El olor no tiene nada que ver lo juro.   Al otro día: Llegue algo preocupada, pensé que Kate iba a estar mal. Pero no, es tan horriblemente eficiente, que siento que me van a despedir a mi tanto mirarla de reojo.         Luego de almorzar voy al baño, me lavo las manos y en lo que boto y seco el papel me empujan adentro de una cabina, miro con temor y en cosa de 1 segundo me estoy besando con Nicole. ¡Que sexy! Aunque sea un baño. En realidad no lo tomaría como fantasía pero aquí está todo tan limpiecito. Además Nicole es tan linda, tan sexy, taaan…. ¿Fogosa? -¡Hey! espera, espera – digo agitada sintiendo su mano bajo mi polera ir a terreno peligroso. – Aquí no. Nicole hace un puchero.-Que lástima, hoy te extrañaba. Y no como mi colega- Me dice bajito, dándome un repaso lujurioso. -Bueno, el trabajo no es el mejor lugar…- Digo un poco complicada. ¡No quiero que me vean aquí haciendo cositas! Nicole habré la puerta. -Bueno ya podremos en otra ocasión- me guiña el ojo. -Cuando quieras- sonrío coqueta. Trabajo con una sonrisa reluciente y a la salida voy a la vitrina. Ahora que termine los 3 después del tomo cero ¿Qué leeré?  Pienso un rato y veo a Kate ocupada en el mesón cerca de la ventana, ¿Qué hará? Es tarde para trabajar. Me acerco. -¿Qué haces? –Da un saltito. -Eres torpe- me mira enojada y yo ‘’¿what?’’- …pero muy sigilosa. -Una ninja- digo egocéntrica. Y veo una de las plantas que adornan este lugar, sus manos con tierra y una bolsa de algo. -Pensé que había alguien encargado de esas cosas. -Había, pero créeme, un vaso de agua todas las tardes es una idiotez- comenta con reprobación tomando algo parecido a la tierra. -¿Te ayudo?- digo como por inercia. -Aléjate. No quiero que rompas una planta- me mira levantando una ceja. -¡Soy tan capaz como cualquiera!- ¡odio que me lo saque en cara! -Está bien, pero no quemes nada.- Bromea. -Sabes eres bien… bien….- me mira con el ceño fruncido ¿¡y se enoja!?- olvídalo. Me acerca la bolsa y trae otra maceta. -¿Qué es esto?- digo sacando un puñadito.  Me mira y yo lo pongo en la planta, espera a que lo acomode y la miro levantando las cejas. -Estiércol. -¿¡QUÉ!?- digo mirando mi mano como si quisiera cortármela. Escucho su risa. Es liviana y simpática, la miro y me río un poco; si no fuera a costa mía me caería bien. -Tranquila, quizá solo sea estiércol y desechos de agricultura pero están tratados. Además después te lavaras ¿no? -Claro que si- digo sentida, insinúa acaso que soy una sucia. Trabajamos en silencio hasta que sólo quedan un par. Es relajante, me gusta este clima. Me rasco la nariz y sigo. Hasta que levanto la cabeza y veo a Kate mirándome con la misma expresión que pone cuando boto algo por error. -Que.- La miro esperando el comentario tan…Kate. -Nada- sonríe. -Kate.-Me mira- ¿Qué tengo? -Te rascaste la nariz con la mano derecha.- Dice terminando lo suyo. Hasta que por fin termino mi última maceta y le toco la mejilla dejándole un caminito de abono. -¡Ahora eres una de las mías!- digo corriendo al baño. -¡Eres una infantil!- reclama enojada. -Te lo mereces por todo el maltrato que eh recibido.- Digo lavándome las manos y la nariz. -Eso es mentira, tú te maltratas sola- me molesta limpiándose. Niego con la cabeza y me voy a mi hogar. Los días siguientes fueron tal como los anteriores, trabajo, amigos, tardes de lectura. El jueves estoy algo dubitativa. Se supone que vería a mis amigas. Pero tengo un pequeño problema. Tomo el celular. -¡Alooo!- escucho a Fer cantando. -¿Qué pasa? Tuviste noche buena- la molesto -¡Cómo lo supiste!- se indigna. No sé por qué… -Oye amiga, necesito de tu amistad.- Digo mirando mis manos recordando el estiércol. Ah fue divertido. … -¡Hey!, idiota responde, ¿te paso algo?- ¿me había hablado? -Eh ¿sí?- digo ida. -Amiga ¿estás drogada? -Nooo, es que tengo que contarte algo… ¿Recuerdas que conversé con la rubia de mierda ebria del bar? -Si…- me dice. Y le cuento la historia, es decir, sin detalles. Sólo que es la ex de una eem ¿amiga? No me gusta… mejor colega. Y que la acosa y mentí y que probablemente no sea buena idea que vaya unos días después de ‘’habérsela quitado’’. -Hmmm bueno de golpearte no lo hará, la matamos entre todas- sonríe. Ah mi amiga, tan incondicional.-Escucha, hoy Sandra tiene turno en el hospital- Es enfermera- Así que vamos allá e impongamos ebriedad ¿Qué te parece? Además sospecho que tienes mucho que contar. -Está bien- sonrío. Llego y la veo con un enorme jarrón de cerveza, me da risa. La abrazo y me siento y conversamos. Le converso del trabajo, de Nicole. De los libros, por alguna razón, evito nombrar a Kate. -Nos reímos por horas, me toman el hombro y entre risas giro y mi sonrisa se apaga. -¿¡Vienes por más!?- digo enfurecida de golpe. Mierda el alcohol no es bueno. -No me provoques perra, me pillaste tomada. Pero que te conste… –Fer se para de golpe. Jessica la mira y no se inmuta, a pesar de que es más alta que nosotras. -No sé qué haces aquí con esa, pero te estoy mirando, un paso en falso y Kate te deja.- sonríe petulante. La miro horrible y se va. Me siento enojada. Esa perra no deja de pensar en Kate ¡me enferma! Pienso tomándome el vaso y dejándolo con violencia. -¿Quién es Kate?- me pregunta Fer sin anestesia. -Su ex –mascullo.- Le dije que era mi novia o no la dejaría en paz. -Nunca me has hablado bien de ella ¿cómo es?- me mira y bebe. -Es una colega, como Nicole.-Digo bebiendo – es callada, solo leímos algunas tardes- digo mirando la mesa. -Bueno no parece tiempo desperdiciado, al fin alguien te acompaña en tus ñoñerías- se ríe. -Sí- sonrío recordando el estiércol. Fer me mira. -¿Y físicamente? -Pelo n***o, poco más abajo el cuello, Liso. Tez blanca, ojos café claro y hum es un poco más baja que yo. -Suena adorable. -Lo es- bromeo- hasta que abre la boca. -¿Es pesada? -No. En realidad no sé. Ya sabes que ser torpe atrae el bullying- me río. -¿Bullying?- se ríe.- ¿Te trata mal? -¡Claro!- digo bebiendo el vaso ahm… ¿Cuál era?- En realidad me mira, se ríe y comenta algo de que voy a matarme o a ella por mi torpeza. ¿O algo así era? –Digo pensando mientras Fer me mira. -Entonces no le molesta Ale- sonríe bebiendo. -¡Claro que sí le molesta! Si se me pasan cayendo las cosas en tu presencia- me río- es como si aumentara mi mala suerte. Ella sonríe. -¿Qué?- pregunto algo ida. -Nada y ¿Cómo vas con Nicole? -Ah pues hoy nos besamos- digo emocionada.- Me arrinconó en el baño aunque tuve que detenerla. -¿Qué? ¿¡Por qué si te gusta tanto!? -No voy a andar haciendo cositas en el trabajo idiota.- Me río. -¿Sabes? Cuando conocí a Sandra trabajando en el hospital, en menos de dos semanas ya habíamos follado por todos los baños.- Me mira.-Y una camilla. -Bien por ustedes ¿y si las pillan? -¿Tú crees que pensé en eso? Antes jamás lo había hecho. Pero es ella. -Hormonal- bromeo. -Quizás- se ríe- Aun así es una experiencia súper única- dice con los ojos brillantes.- Y ya nos vamos que estas media ebria. -Yo diría que entera- bromeo. No soy ninguna imbécil, sé que estoy algo ebria. – ¿Se puede saber cómo es que tú estás tan sobria? -La costumbre me imagino.- sonríe- tú sólo sales si yo te obligo. Me espera una resaca horrible, y tengo que ir a trabajar. Por suerte nos juntamos temprano. 
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