Voy al trabajo algo adolorida, estúpida Kate. Me quedé toda la noche… ¡agrh! De alguna forma hay que calmar las hormonas, el problema es que me pasé y me duele ahí. ‘’Soy una maldita desesperada’’ pienso pegando la mejilla al volante. Escucho la bocina -¡Mierda, Rayos!- Pego un salto, abro la puerta y escucho una risita. Miro a Kate enojada ¡¿por qué siempre está cuando me pasan estas cosas?! Ahora te burlas pero si supieras lo que hicimos en mi mente… enrojezco avergonzadísima. -Hola- musito tomando mis cosas sin mirarla. -Hola –escucho.- ¿Dormiste mal? -Pésimo de hecho- todo por tu maldita culpa. -¿Estas bien? ¡NO! me duele la… -Si- la miro y siento mi corazón decir ‘’Kate’’ junto con corazones y flores y mil mierdas cursis. -Ya no te quedas…- susurra mientras la miro con

