- Si os pido que hagáis algo, ¿confiaréis en mi? -. Preguntó Edward, con un deje afilado en su voz aterciopelada, intercalando su mirada entre Isabella y yo. Que sigo sin entender que hago con ellos, cuando solo somos conocidos.
Edward me miró, habiendo escuchado mis pensamientos. 《¿Qué? Es la verdad》, volví a pensar, sabiendo que me escuchaba.
Casi habíamos llegado al instituto. Él había estado relajado y bromeando hasta hace apenas un momento; ahora de pronto tenía las manos aferradas al volante e intentaba controlar la fuerza para no romperlo en pedazos.
Clavé mi mirada en su expresión llena de ansiedad, con los ojos distantes como se escuchara voces lejanas.
- Si/No-. Contestamos al mismo tiempo-. Isabella me mira mal-. Si-. Dice firme, a lo que puedo los ojos y no hablo más.
《Ya veremos》. Pienso, Ed me mira habiéndolo escuchado.
Metió el coche en el aparcamiento del instituto.
- Ya me temía que respondieras eso-. Dijo mirando en mi dirección con fastidio, para dedicarle una mirada cargada de amor a Isabella.
- ¿Qué deseas que hagamos, Edward?-.
- Quiero que os quedéis en el coche-. Aparcó en su sitio habitual y apagó el motor mientras hablaba-. Quiero que esperéis aquí hasta que venga a buscarnos.
- Claro/ Pero, ¿por qué?-. Volvimos a hablar al mismo tiempo, al igual que me gané otra mala mirada de ella.
Entonces, cuando estaba por replicar, como si algo me llamara miro hacia el frente y lo veo, mis ojos se iluminan mientras salgo del coche. Corro hacia él y saltó a sus brazos, siendo atrapada entre sus fuertes y cálidos brazos.
- ¡Jake! -. Grito envolviendo mis piernas en su cadera.
- Hola preciosa, ¿cómo estás? -. Cuestionó el chico tras darle un beso.
- Bien, ¿y tú? ¿Qué haces aquí? No te esperaba hasta el término de las clases-. Pregunté, y sentí a mis espaldas la presencia de Edward y su novia.
- Solo vine a hacerle una advertencia al chupasangre-. Contestó sin soltarme.
- ¿Qué advertencia? -. Cuestionó Isabella al instante.
- Isabella-, dije con tono de regaño-, no seas metiche, son temas entre los lobos y los Cullen.
- Ya se lo que has venido a decir-. Le recordó Edward a Jacob en una voz tan baja que apenas pude oírle-. Mensaje entregado. Considéranos advertidos.
Deje de prestar atención a la conversación para comenzar a repartir besos por el cuello de Jake, quien me apretó más a él.
Cuando me di cuenta ya estábamos sobre la moto camino a la reserva. Donde pasamos excelente tiempo de calidad como pareja, para luego ir con la manada a casa de Emily, donde me quede haciéndole compañía hasta que Jake volviera de su guardia.