06- Jacob Black

872 Palabras
Ingresó a la institución feliz, después de dos semanas fuera de Forks, no podía esperar a ver a Edward, su novio desde hace más de un año. Frunce el ceño extrañada percatándose de que todos la miran y cuchichean, soltando risitas. Ve a Rosalie, su mejor amiga y cuñada, a lo lejos, y decide acercarse a ella. ella. - Hola Rose- Saluda con una sonrisa que pierde intensidad al ver la mueca en el bello rostro de la rubia-. ¿Qué sucede? - Mía, tengo que decirte algo...-. Comenzó pero se detuvo al ver los ojos de la chica aguarse mirando algo a lo lejos, al voltear vio a Edward y Bella de la mano sonrientes. - ¿Qué...qué significa eso Rose? ¿Cuándo sucedió? ¡Solo me fui dos malditas semanas! Edward volteó en su dirección en ese momento habiendo escuchado su voz, su sonrisa se desvaneció y se separó de la castaña como si quemara. A paso rápido se acercó a la rubia y la morocha. - Ya veo porque no me respondías-. Dijo la joven con una sonrisa triste. - Mía... yo… - Nada. Tu nada Edward. Ya vi lo importante que fue nuestra relación. Ahora entiendo que un te amo para ti no es nada, solo dos malditas palabras más. - No, Mía. Yo si te… - Basta, terminamos. Tiraste un año de relación a la basura por una chica que se va a ir en cuanto tenga la oportunidad. Dime, ¿ya sabe lo que sois? -. Cuestiono arqueando una ceja. El chico desvió la mirada-. Ya veo, es decir que mientras que a mi tardaste medio año en decírmelo, a ella solo le hiciste esperar ¿qué? ¿Unos días? En cuanto tenga la inmortalidad que obviamente es lo único que quiere de ti, te va a dejar. Y entonces ya no habrá vuelta atrás. - ¿Qué quieres decir? No puedes hacer esto, eres mi Tua Cantante-. El temor  presente en su tono. - Haberlo tenido en mente antes de meterte con la chica nueva. Te dije que iba a resolver unos temas de mi custodia con mi padre, para poder quedarme en Forks contigo, y no dudas en clavarme un puñal por la espalda. Te jactas de tus modales de época pero eres igual que todos los demás. Vamos Rose, tenemos clase juntas-. Se dirigió a su mejor amiga, quien observaba todo atentamente.  *****2 semanas después***** Rose, Alice y Mía se encontraban junto al coche de la rubia esperando a los novios de las dos primeras. -¿En serio no quieres que te llevemos? - Cuestionó la rubia a su amiga cuando ya los chicos estuvieron allí. - No, gracias. De hecho llegaron por mi-. Contestó sonriente llamando la atención de todos los vampiros y la usurpadora de novios, quienes miraron al igual que la  morocha, en dirección a la moto que se acercaba al aparcamiento. Un muchacho moreno, musculoso y realmente guapo se encontraba montando sobre el vehículo. Una gran sonrisa de perfectos dientes blancos se asomó por su rostro al ver a la chica acercarse. - Jake! -. Exclamó la chica tirándose a sus brazos cuando se bajó de la moto. Siendo recibida por estos que la elevaron del suelo por lo que enredó sus piernas en su cintura mientras unían sus labios, las manos del chico en su trasero indicando a todos los que los miraban a quién le pertenece. - ¿Jake? -. Cuestionó la voz de la usurpadora, interrumpiendo el candente beso- ¿Qué haces aquí? ¿Cómo la conoces?-. Ahora sonaba molesta. - Vino a recogerme, ¿no es obvio?-. Cuestionó la morocha. - No estoy hablando contigo-. Contestó de mala manera-. ¿Es por eso que ya no contestas mis llamadas? ¿Por lo que ya no nos vemos? ¿Por esta zorra? - No le hables así-. Respondió molesto-. Además, ¿zorra? No fue ella la que se metió con un chico con novia-. Dijo mordaz. - Ya me cae bien-. Se escuchó la voz de Emmett cerca, Mía lo miró notando que Rose tenía una expresión de orgullo mientras miraba al lobo, Alice y Jasper sonreían de acuerdo con el chico. -¿Vamos amor? No puedo esperar a comer la delicia que haya preparado Em-. Dijo la morocha mirando al lobo con amor. - Claro, princesa. - Adiós chicos, después os marco Rose, Alice, tenemos que ultimar los detalles de la salida. - Dalo por hecho-. Respondieron ambas. - Adiós preciosa-. Se despidió Emmett, mientras Jasper sacudía la mano. Edward seguía congelado en el mismo sitio, sin creerse que su Mía ahora estuviera con el lobo. Reaccionó al oír el rugido de la moto viendo como desaparecía en la lejanía.  - Esa maldita perra-. Escucho refunfuñar a Bella. - No le digas así-. Dijo molesto, la chica lo vio sorprendida-. Todo esto es tu culpa, si no fuera por ti todavía estaría con el amor de mi vida. - ¿Qué...? - No te atrevas a volver a buscarme, ni a ninguno de mis hermanos o padres, mucho menos a hablar de Mía, o sabrás porque temen tanto a los vampiros-. Amenazó entrando a su Volvo, marchándose de ahí seguido de sus hermanos.
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