Capítulo 28

1741 Palabras

Parpadeé, sin creérme lo que acababa de escuchar. Mi respiración se aceleró notablemente, y contra todo pronóstico, y contrario a lo que pensé, me pasaría, la ira se abrió paso entre los otros sentimientos que habían en mi interior. Nunca. NUNCA, me habían humillado y él no iba a ser el primero. No él. -Vete.- Ordené aguantando los deseos de abofetearlo. Como no se movió, apunté la puerta.- Vete, Matías. Ahora.- Su ceño se frunció.- Hay un límite, Matías, y tú, ésta noche lo pasaste de largo. ¡Que te vayas!- Sentí que mis ojos se aguaban justo cuando él bajaba la mirada, se volvía hacia la puerta, la abría y se iba. Pensé que el dolor físico por culpa del amor no existía. Pero qué equivocada estaba. Sentía el cuerpo entumecido. Sentía el pecho oprimido. -¡Es un animal! ¡Una bestia! ¡Es

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