POV ARIA
Hace quince minutos habíamos llegado a un lujoso departamento con muchas habitaciones, en donde nos esperaba un hombre que se había presentado como doctor, si es que no me equivoco, mis sentidos no estaban muy bien que digamos, me confundía cada palabra que trataban de decirme, pero lo que era peor era la necesidad que tenía de sacarme toda la ropa. Lo había intentado unas tres veces desde el momento que llegamos, pero cada vez que lo intentaba me detenían.
Jamás en mi vida quise desnudarme delante de dos extraños, aunque el hombre que me salvo de ser secuestrada no creía que fuera totalmente un extraño, dentro de mi sabia que lo conocía, que en algún momento de mi vida lo había visto, la gran pregunta era ¿Dónde lo había conocido?
-Necesito bañarme- Mi vos salió ronca
-No- Dijo el médico colgando su celular- Si, lo haces te sentirás peor, lo que necesitas es tener sexo con alguien¿Tienes novio? Podemos traerlo aquí.
-No, no tengo- estaba furiosa por su negativa y no entendía casi nada de lo que me hablaba, lo único que pensaba era que necesitaba hacer algo para sacarme este calor de encima y lo hice.
Cuando los dos hombres que estaban conmigo se distrajeron, empecé a desnudarme, el primero que se dio cuenta fue el doctor e izo una sonrisa que en vez de asustarme, me izo sentir más caliente.
-Si tú no quieres hacerlo lo haré yo- El hombre que me salvo se da la vuelta, me mira y va en mi dirección, se queda parado enfrente de mí, tapándole la vista al doctor- Ella necesita esto y en cualquier momento va a ir a buscarlo en cualquier lado, si tú no estás dispuesto a dárselo.
-Yo decidiré que es lo que necesita- Estaba enojado, se le veía en la cara, sin embargo, no me daba miedo, nada me daba miedo en este momento- Ve a la habitación
Yo le sonreí, me acerqué más a él y puse mis manos en su pecho, no iba a hacer lo que él quería, ya no iba a ser la niña obediente que hacia todo lo que le pedían, por lo menos, no hoy.
-Si quieres que me vaya- le digo arrastrando las palabras- tendrás que llevarme a rastras.
Él me toma de la cintura y me alza asiendo que yo enrede mis piernas en su cadera, sentí que algo duro presionaba sobre mis muslos y me hizo jadear.
- Esta será la primera y la última vez que me desobedeces- me dijo y se dirigió conmigo a la habitación.
Si eso era lo que él quería creer, no lo iba a sacar de su error.
Yo jamás obedecía a nadie y tarde o temprano se iba a dar cuenta.
__&&__
Cuando desperté mi cuerpo estaba rígido y adolorido, como si hubiera pasado horas corriendo una maratón, no entendía qué había pasado anoche, hasta que vi la cara hermosa de un hombre que yacía al lado mío. Cuando vi su hermoso rostro supe quién era él, cosa que no entendía cómo ayer no me había dado cuenta, cualquier persona se daría cuenta con solo una mirada que él era Alaric Stone, el joven más rico de la ciudad. El primer heredero de la familia Stone y ahora también le tenía que agregar a su descripción el hombre que me había salvado de ser secuestrada.
No podía creer que mi primera vez haya sido con él y que encima no recordara mucho de esa noche, lo último que recordaba era que me había desnudado delante de él y el doctor, después todo lo demás estaba tan borroso en mi memoria que me dolía la cabeza al querer forzar mi memoria.
No le echaba la culpa a él, sabía lo que esa droga podía hacerme si no lo hacíamos, pero eso no quitaba que estuviera avergonzada de lo que había hecho, ¿cómo pude haberme desnudado frente a dos hombres desconocidos?
"En realidad de un hombre desconocido" Me recordó esa vocecita que estaba en mi cabeza "A Alaric lo conoces muy bien, siempre lo miro en todas las fiestas de alta sociedad"
-Deja de mirarme- no me había dado cuenta de que lo estaba mirando y él me había pillado haciéndolo, sus ojos marrones brillaban debajo de esas abundantes pestañas- ¿Tienes hambre? Necesitas comer algo.
-Necesito irme- gruño parándome con la sabana envuelta en mí, mi vos se escuchaba tan ronca que no la reconocía- Sé que me salvaste, pero no tienes ningún deber de ahora en más conmigo, es mejor que nos olvidemos de esta noche.
Él me miro sorprendido, sin embargo, no me importaba, necesitábamos olvidar esta noche y que nadie dijera nada porque si esto llegaba a los oídos de mis hermanos y mis primos, esto no terminaría bien.
-Me temo que eso no pasara mi linda esmeralda- dice sonriendo,
"Por DIOS que linda sonrisa" Dije en mi interior
-Tus hermanos creo que llegaran en unas horas y saben lo que tuvo que pasar para poder salvarte.
La tercera guerra mundial se avecinaba y el objetivo ciertamente seria yo. Mataría a mi mejor amiga por haberme convencido de escapar de mis guardaespaldas, si los hubiésemos traído esto no habría pasado, de seguro terminaríamos encerradas por un largo tiempo.
- ¿Dónde está mi amiga Elisa? – Pregunte al acordarme de ella, me sentía culpable, no había pensado en ella desde que había salido del club
-Está con uno de tus primos, no me preguntes con cuál porque no lo sé- contesto levantándose y dejando al descubierto su desnudes sin importarle que estuviera conmigo en la habitación- No sé cómo pueden diferenciarlos, son totalmente idénticos.
- ¿Puedes cubrirte? - Estaba tan avergonzada de encontrarme en esta situación con él.
-No me dijiste eso anoche- me dice acercándose a mí y yo lo único que puedo hacer es levantar mi brazo delante de mí para que no se acercara más, pero había sido una gran equivocación, en el momento que mi mano estuvo sobre sus grandes músculos, todo mi cuerpo empezó a calentarse y ambas manos empezaron a temblar, haciendo que la mano que sujetaba la sabana alrededor de mi cuerpo fallara y me dejara desnuda ante los ojos de Alaric.
Él corrió suavemente mi mano, se acercó a mí y me levanto como lo había hecho en la noche, mis piernas rodearon su cintura por inercia, haciéndome sentir su m*****o duro y sin barrera debajo de mi muslo.
-Estás tan mojada, que me parece increíble- su voz era tan ronca que no se parecía en nada a la voz del hombre que me hablaba hace unos momentos- Siento como tus jugos están empapando todo mi m*****o, y eso, cariño, me está volviendo loco.
Gemí, ante sus palabras, no entendía cómo con simples palabras podía hacerme sentir así, tan caliente, tan viva. Sentía que me quemaba con solo una palabra de él y no entendía por qué me sentía así, la droga ya se tendría que haber eliminado por completo de mi sistema. Pero acá estaba, siendo alzada por un hombre que apenas conocía y encima, ambos desnudos, sin ningún impedimento para que él me penetrara.
-Vas a gritar mi nombre hasta que te quedes afónico cariño- prometió con una vos solemne y todo mi cuerpo se estremeció- Nadie más podrá tocarte después de todas estas veces que te hice mía y de las horas que nos faltan.
Yo no respondí, pero quería que cumpliera con todo eso que dijo, en este momento no me importaba nada más que él se entierre en mí, hasta quedar exhausta.
__&&__
Cuando me desperté de nuevo agradecí no verlo en ninguna parte de la habitación, me levante y comprobé que no estaba en el baño, suspire al no verlo en ese lugar tampoco.
Me acerqué a la mesita para tomar el teléfono, necesitaba comunicarme con Elisa, pero antes de agarrar el teléfono vi una nota, la agarré y la leí.
“Tus hermanos te trajeron ropa, puedes bañarte y salir cuando te despiertes”
¿Mis hermanos? Si ellos estaban acá, estaría muerta en cualquier momento o en el mejor de los casos encerrado en una torre lejos de cualquier persona, ya me podía imaginar lo que me dirían cuando saliera de la habitación “¿Cómo dos niñas van a un bar sin sus guardaespaldas?” aunque no fuéramos dos niñas, cada una teníamos 21 años, ya éramos los suficientemente grandes como para cuidarnos en situaciones normales, lo que paso ayer no fue para nada normal.
Era mejor dejar de pensar en eso, sabía que no me iba a poder escapar de mi castigo, sea lo grande que sea, ellos eran los que mandaban y papa jamás se metía por lo que era mejor pegarme un baño que era lo que mi cuerpo necesitaba para relajarse y después enfrentar a las dos bestias que seguramente me estaban esperando afuera.