Episodio 4

1596 Palabras
POV ALARIC Estábamos en mi departamento, el que usaba muy pocas veces, normalmente venía acá cuando los gemelos Thompson querían hablar con los militares de las nuevas armas, pero ahora necesitábamos un lugar que nos protegiera o más bien que la protegiera a Aria. -¿Estás seguro?- Pregunto Brandon, él era mi amigo desde que éramos chicos, era un doctor reconocido y vivía un piso abajo- Bien está bien. -Necesito bañarme- Escucho que dice Aria con la vos ronca -No- Niega mi amigo colgando su celular- Si lo haces te sentirás peor, la droga que te dieron no es como las demás drogas, a medida que pase las horas el deseo se va a acentuar más y si no te liberas te puede dar un paro cardiaco por lo que es necesario que te acuestes con alguien ¿Tienes novio? Podemos traerlo acá. Cuando brando hizo esa pregunta, estuve esperando deseando en mi interior que la respuesta fuera negativa porque no sé qué haría si ella decía que si, no me creía capaz de traer a su novio para que ella tuviera sexo con él. -No, no tengo- Dijo y yo suspiré tranquilo, lo que provocó que Brandon me mirara con una sonrisa de burla que me quiso darle una trompada en su cara -Necesita esto- Me dice sacado la sonrisa de burla- Puede que no se sienta bien, pero ella tiene que hacerlo para poder liberarse de las drogas, no hay otra forma. -No quiero acostarme con ella- Le digo concentrado mi mirada en él y no en la pequeña chica que estaba atrás mío- No así por lo menos. -Entonces trae a alguien que lo haga por ti- Me dice y yo lo quedo mirando de mala manera- ¿Qué? -No voy a dejar que se acueste con nadie- Le dije, pero cuando veo una sonrisa en su rostro y que no estaba mirándome a mí, sino atrás mío me da curiosidad- ¿Por qué sonríes? -Si tú no quieres hacerlo lo haré yo- Cuando me dijo eso me di la vuelta para ver porque me decía eso y quede mudo al ver a Aria totalmente desnuda, camine a su dirección y me puse delante de ella para taparle la vista a Brandon- Ella necesita esto y en cualquier momento va a ir a buscarlo en cualquier lado, si tú no estás dispuesto a dárselo. -Yo decidiré que es lo que necesita- Estaba enojado, demasiado enojado y ella lo sabía porque en sus labios había una sonrisa de burla- Ve a la habitación Ella me sonrió más ampliamente, se acerca más a mí y pone sus pequeñas manos sobre mi pecho -Si quieres que me vaya- le digo arrastrando las palabras- tendrás que llevarme a rastras. La tomo de la cintura y la alzo asiendo con esta acción que ella enrede sus piernas en mi cadera. La escuché jadear en el momento que mi erección choco contra sus muslos, pero trate de que no me afecte demasiado, aunque la verdad en este momento quería enterrarme en ella sin importarme que el idiota de mi amigo seguía viéndonos. - Esta será la primera y la última vez que me desobedeces- Le advertí, llevándola a una de las habitaciones que tenía más cerca. --&-- Al despertar ella aún seguía dormida, sus cabellos castaños esparcidos por la cama todos despeinados, la pintura estaba toda corrida por su cara, pero, aun así, se veía realmente hermosa, ella me tenía demasiado embrujado. Desde que había empezado a acostarme con distintas mujeres jamás ninguna me había cautivado como ella, sin embargo, la verdad es que por nadie sentí algo parecido como con ella, ella me había gustado desde el primer momento que puse mis ojos en ella en esa fiesta que mi padre me había obligado a ir, jamás lo había querido tanto como ese día. Cuando la sentí moverse, cerré los ojos, sentí su mirada en mí, sin embargo, no abrí mis ojos hasta un momento después donde ella me miraba sin verme porque estaba tan metida en sus pensamientos que ni siquiera se había percatado que yo estaba despierto. -Deja de mirarme- Le digo sacándola de sus pensamientos y haciendo que me vea- ¿Tienes hambre? Necesitas comer algo. -Necesito irme- gruñe parándose con la sabana envuelta en ella, su vos se escuchaba demasiado ronca, lo que me hizo sonreír al saber por qué yo era la razón por la que ella ahora se escuchaba así- Sé que me salvaste, pero no tienes ningún deber de ahora en más conmigo, es mejor que nos olvidemos de esta noche. La me miro sorprendido, siempre había esperado que las mujeres reaccionaran de esta forma cuando tenía sexo con ellas, sin embargo, en este momento lo que menos quería era que ella me dijera era que lo olvidara. Esto era el puto karma. -Me temo que eso no pasara mi linda esmeralda- Le digo sonriendo-Tus hermanos creo que llegaran en unas horas y saben lo que tuvo que pasar para poder salvarte. Su cara de espanto fue épica que por poco me hace reír, pero me aguante, no quería que me odiara más de lo que ya me odiaba por haberme aprovechado de ella. - ¿Dónde está mi amiga Elisa? -Está con uno de tus primos, no me preguntes con cuál porque no lo sé- contesto levantándome, dejando al descubierto mi desnudes, sin importarme que ella estuviera conmigo en la habitación- No sé cómo pueden diferenciarlos, son totalmente idénticos. - ¿Puedes cubrirte? -Me pregunto de mala manera -No me dijiste eso anoche- Le digo acercándome a ella. Ella levanta un brazo para que no me acercara más, sin embargo, cuando lo hace, sus manos tocan mi pecho y la siento como tiembla, su mano ni bien me toca, de un momento a otro la sabana cae al piso, mostrándome otra vez su cuerpo desnudo el cual tenía algunas marcas que yo había dejado anoche. Le corrí suavemente su mano, me acerque a ella y la levante como lo había hecho en la noche, sus piernas rodearon mis caderas por inercia, asiéndome sentir lo húmeda que estaba sobre mi m*****o. -Estás tan mojada, que me parece increíble- mi voz estaba tan ronca que no se parecía en nada a la voz que siempre tenía- Siento como tus jugos están empapando todo mi m*****o, y eso, cariño, me está volviendo loco. Ella Gimió, ante mis palabras, lo que me hizo querer enterrarme en ella de la manera más profunda que pudiera. Ella hacía que sintiera como si me estuviera quemando, la deseaba horrores y esto no parecía que se calmara, sino que el fuego crecía más y más a medida que la tenía más y más cerca. -Vas a gritar mi nombre hasta que te quedes afónica, cariño- Le prometo y todo su cuerpo se estremece- Nadie más podrá tocarte después de todas estas veces que te hice mía y de las horas que nos faltan. Ella no dijo nada y tampoco necesitaba que lo dijera, se notaba que quería que cumpliera con mi promesa, y lo iba a hacer, ella después de estar conmigo jamás iba a desear estar con otra persona que no fuera conmigo. --&-- Cuando ella se quedó dormida me vestí y salí de la habitación, tenía que hablar con Newt antes de que ella despertara una vez más, necesitaba saber qué haría con sus hermanos cuando llegaran al departamento, sabía que ellos eran supermega celosos por eso siempre me había mantenido lejos de ella, sin embargo, esto no era mi culpa. Al buscar mi celular, escuche un estruendo que venía de afuera del departamento y el peor presentimiento me vino a mi mente. Las únicas personas que podían entrar a este edificio eran los Thompson y yo, por lo que los que estaban afuera eran los idiotas que se hacían llamar hermanos de la chica que estaba dormida en mi habitación. Me dirigí a la puerta y dos idiotas se abalanzan a mí haciendo que maldiga mi suerte, tendría que haberle dicho a los guardaespaldas que la abran. -¿Dónde está mi hermana?-Pregunta Francis agarrándome de mi remera -Está en la habitación de haya- Le digo en el momento que entra Caleb y separa a su hermano de mí- Saben que no es mi culpa maldita, culpa todo esto que paso. -Lo sabemos- Dice Caleb sujetando a su hermano- Lo que pasa es que mi hermano es demasiado salvaje para el gusto de cualquiera. -Que te pasa idiota- Rugió Francis- Lo último que me falta es que te pongas del lado de este imbécil. -Si no fuera por este imbécil nuestra hermana capas que no seguiría viva- Le informa- Por lo que te sugiero que te quedes tranquilo o si no te voy a dar un golpe que te va a dejar dormido hasta que Aria se despierte Francis dejó de luchar para soltarse y aunque Caleb dudo para soltarlo, igualmente lo hizo. Francis se alejó de mí lo más que pudo y Caleb vino a mí con una bolsa en mano. -Puedes dejarle esto a mi hermana en la habitación-. Me pide el- Es ropa para que se cambie cuando salga. -Está bien- Le digo agarrando la bolsa y yendo de nuevo. Los hermanos de Aria eran completamente diferentes el uno del otro y lo agradecía porque si no ya seria, hombre muerto. Deje la bolsa sobre la cama y escribí una nota que deje sobre la mesita que estaba al lado de mi cama para que ella la viera cuando se despertara.
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